Agricultura y caza furtiva, los enemigos de las especies en peligro de extinción

Un orangután fue asesinado en Indonesia para proteger las cosechas de los agricultores locales.

Por Mauricio Niño

Un orangután en la parte indonesia de la isla de Borneo murió tras ser herido con al menos 130 balines, acuchillado y golpeado con garrotes. Se trata del segundo asesinato de un ejemplar de esa especie en peligro este año.

El primate fue encontrado herido por aldeanos  junto a un lago en el distrito de Kutai Timur, en la provincia de Kalimantan Oriental.

El jefe de policía Teddy Ristiawan dijo que el simio estaba vivo cuando fue llevado el lunes a un hospital en la ciudad de Bontang. Sin embargo, no pudo ser salvado.

Los orangutanes son especies protegidas en Indonesia y Malasia, pero la deforestación ha educido drásticamente su hábitat y los ha puesto en contacto cercano con granjeros y trabajadores de plantaciones, que los matan para proteger cosechas y por su carne. Lamentablemente, cerca del 40% de los bosques en Borneo han desaparecido desde la década de 1970 y se espera que otra enorme sección sea convertida en plantaciones en la próxima década.

Indonesia no es el único lugar del mundo en el que la agricultura amenaza a la fauna. De acuerdo a un estudio realizado el año pasado por la Universidad de Minnesota sobre aves y mamíferos amenazados del mundo, el 80% de estas especies pierden su hábitat debido a la deforestación causada por las plantaciones.

Además, la agricultura ocupa el 34% de la superficie de la Tierra y consume el 69% de las extracciones de agua dulce.

A este peligro se suma la caza furtiva y el tráfico de animales. Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estas actividades ilegales generarían casta 23.000 millones de dólares cada año.

Si tenemos en cuenta solo a las especies más amenazadas del planeta, se pueden dar algunas cifras aterradoras. En África, mueren 30.000 elefantes cada año. Eso explica que  de los 1,3 millones de elefantes que existían en el mundo en 1970, hoy quedan unos 450.000. El precio promedio del kilo de marfil es de 1.000 dólares en el mercado negro y cada uno de los colmillos puede llegar a pesar hasta los 150 kilogramos.

Otro ejemplo lamentable son los rinocerontes, cazados por su cuerno, utilizado como polvo en la medicina tradicional oriental. Las hinco especies (blanco, negro, de Java, Sumatra y de la India) se encuentran en la lista de especies amenazadas. En todo el mundo, quedan menos de 30 mil ejemplares y solo el año pasado, 4.500 fueron asesinados por cazadores furtivos.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) advierte que nos encontramos en el periodo de la sexta extinción masiva de especies. Para remediarlo, es necesario producir alimento de manera sostenible, sin afectar el hábitat de los animales, y fiscalizar mejor las áreas protegidas en las que viven las especies en peligro de extinción. Agencias

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo