El dólar está barato, pero bencinas no paran de subir

El jueves pasado las gasolinas completaron cuatro semanas al alza. Expertos explican los factores que influyen más allá del billete verde.

Por Pablo Contreras

Las vacaciones de verano son un periodo ideal para descansar y recargar energías para el resto del año. Aunque también significan un gasto no menor y si tiene auto, entiende de lo que le hablamos.

Y es que durante estas semanas ha salido más caro llenar el estanque, debido a que el valor de los combustibles no para de aumentar. Independiente de estas últimas cuatro alzas, si comparamos a la primera quincena de febrero de 2017 en la Región Metropolitana, este año el valor de la gasolina de 93 octanos está $41 más alto, la de 95 ha subido $29, mientras que la de 97 en $26.

Coincidemente con las últimas alzas, es que el dólar se mantiene al borde de los $600, muy lejano del valor promedio observado en enero de 2017 cuando se empinaba sobre los $660. En este escenario, ¿por qué sale más caro echar bencina?

Según explica Renato Campos, jefe de análisis de XTB Latam, pese a que hay una “estricta relación” entre el valor del petróleo y el dólar, “la fijación de precios establecido por Hacienda (Mepco) junto con la variación que experimenta el precio del barril de petróleo durante los últimos dos años son fuentes que se presentan como protagonistas a la hora de revisar el valor final de la bencina en las estaciones de servicios”.

De hecho, indica que en el último año, el barril de crudo ha presentado una variación positiva de un 80%, “lo que se suma a una disminución en los recuentos de plataformas de perforación petroleras que disminuyen desde el año 2015 a la fecha”.

Y esto último tiene un fuerte lazo con un efecto climático que no vivimos en carne propia, pero que igual nos pega a través del bolsillo, ya que es el Golfo de México donde se concentran la mayor cantidad de plataformas y refinerías de bencina de 93 y 97, que se vieron afectados por los huracanes que azotaron al Caribe el año pasado. Según Campos esto afecta “en el mediano plazo su valor y generar un encarecimiento de su producción”.

Otro ingrediente meteorológico que se conjugó también fue el crudo invierno que tuvo la parte norte del planeta y que provocó una fuerte demanda de combustibles. “En Europa y EEUU se registraron temperaturas históricas de los últimos 10 a 15 años, lo que demanda mayor consumo y la previsión (de crudo) disminuye más rápido”, lo que hace que su precio aumente, explica Roberto Saavedra, economista y académico de la Universidad Mayor.

¿Y qué pasa con el Mepco?, Saavedra indica que este mercanismo estabilizador “no logra capturar estos ciclos de corto plazo”, añadiendo que si el valor del petróleo en el mundo empezara a bajar, “impacta en un mes más”.

¿Baja o no baja?

“De acuerdo a las aristas y variables a considerar en el precio final, los combustibles deberían mantener un valor promedio cercano a los actuales”, estima Campos

La pregunta del millón ahora es si la bencina va a estar más barata en un futuro cercano, cuando aún queda verano y, querámoslo o no, marzo está cada vez más cerca.

Campos estima que, al menos, los valores no seguirían subiendo con fuerza, ya que indica que, “de acuerdo a las aristas y variables a considerar en el precio final, los combustibles deberían mantener un valor promedio cercano a los actuales”.

Algo más optimista es Saavedra, quien apunta que “habría que pensar que esto debería tender a la baja, puede haber aumentos sistemáticos, pero que cada vez sean mejores, pero de acuerdo a que otras variables no generen falta de stock”, impulsando los precios nuevamente.

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