Washington Sebastián Abreu, un rockstar futbolístico de récord que terminó dando selfies a los brasileños

El delantero uruguayo de Audax Italiano vivió un día especial, tras ser reconocido por el Récord Guinness como el futbolista que más clubes defendió en el planeta. Además se enfrentó a uno de sus equipos más queridos: Botafogo de Brasil, cuyos miembros no perdieron tiempo para tratarlo como crack.

Por Felipe Lagos

Washington Sebastián Abreu es un ícono del fútbol mundial. Sí, sin exagerar, el uruguayo es una estrella sudamericana y su estatus hoy quedó claro en San Carlos de Apoquindo, en el duelo de Audax Italiano ante Botafogo por la Copa Sudamericana que ganaron los brasileños por 2-1.

El charrúa vivió un duelo muy especial ante su ex club, bueno uno de sus 26 elencos, ya que en este cotejo recibió el premio del Guinness World Record que lo distingue como el futbolista que jugó en más equipos del planeta.

Abreu, además de Audax, jugó en Defensor Sporting (URU), San Lorenzo (ARG), Deportivo La Coruña (ESP), Gremio (BRA), Tecos (MEX), Nacional (URU), Cruz Azul (MEX), América (MEX), Dorados de Sinaloa (MEX), Monterrey (MEX), San Luis (MEX), Tigres (MEX), River Plate (ARG), Beitar Jesusalén (ISR), Real Sociedad (ESP), Aris Salónica (GRE), Botafogo (BRA), Figueirense (BRA), Rosario Central (ARG), Aucas (ECU), Sol de América (PAR), Santa Tecla (El Salvador), Bangu (BRA), Central Español (URU) y Puerto Montt. Una verdadera locura.

Al Loco se lo mira con cariño, por su carisma, su profesionalismo y su aura tremenda que ha construido durante estas dos décadas y media de fútbol profesional. Más allá de sus goles y sus locuras como el penal picado a Ghana que metió a Uruguay en semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010, el delantero es un fiel representante del deporte más popular del planeta y eso lo reconocemos todos.

Dispara contra el trato a Audax y una reflexión sólida

"Sinceramente me 'chupa un huevo' el récord, me chupa un huevo el diploma, me chupa un huevo todo, perdimos el partido, que es lo que importa", dijo tras el partido en conferencia de prensa, muy dolido por la caída. Es que pese a los 41 años, Abreu aún vive el fútbol como si tuviera 20, como un profesional lleno de energía y le duele mucho perder, más en el último minuto.

"Nosotros queremos ganar, jugar bien, sumar puntos, posicionándonos bien (en el torneo local). Hoy tenemos cinco puntos, pero estamos para otra situación y eso te va frustrando que no lo puedes concretar, porque contamos con un plantel joven", reflexionó.

Y esa línea va más allá y con los años de fútbol tiró una reflexión que da para análisis completo: "hay que tener autocrítica, pero no que es el fin del mundo, el fútbol es un deporte, hay que disfrutarlo, hay que jugarlo, hay que divertirse y ser responsable. No porque perdamos nos vamos a meter debajo de la cama y no salir más, y no por ganar vamos a salir todos los días de fiesta, hay que interpretar los momentos".

No sólo eso, Abreu también reclamó contra el trato que se le da en la prensa a Audax, indicando que "hay que estar preparado para estar siempre, después Hugo (Vilches) dispone. No puedes decir, ah no sabía, ah no estaba listo (para jugar), eso no se puede aceptar, más en un plantel que está en formación. Sabemos que acá todo se centra en Colo Colo, Católica, y Audax sólo el palo porque va mal, pero si estuviera en mitad de tabla ni se hablaría. Hay que hacerse algunos análisis que no se hacen, pero son reales y en el fútbol siempre hay lógica

"A Soteldo (en la U) todos los disfrutan, pero lo mataban cuando recién llegó y ahora se ven los resultados porque le tuvieron paciencia, lo aguantaron. Imagínate la situación nuestra, de todos los que llegaron y el tiempo que se necesita para acoplarse", dijo.

Botafogo lo trata como héroe

Tras el partido, ya más tranquilo, Abreu se reencontró con caras conocidas de Botafogo en los camarines, quienes lo trataron como a un rockstar, digno de una figura enorme que dejó una huella enorme por su paso por esa institución.

Luego de hablar con los medios brasileños que lo esperaban con ansias, por cierto con un portugués fluido, el Loco se encontró con viejos amigos de Río, con funcionarios del club y algunos ex compañeros como el portero Jefferson, que le regaló una camiseta del Fogao con la número 13.

No sólo eso, muchos de ellos le pidieron fotos y selfies a Abreu, demostrando el respeto que le tienen por la enorme trayectoria que desarrolló.

Es que es un fenómeno como Abreu no se repite muy seguido, y hoy lo tenemos en Chile escribiendo una nueva página de su espectacular carrera en el fútbol.

 

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