Más se fortalecen

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

La frase del diputado Urrutia sobre las víctimas de violaciones de derechos humanos en la dictadura, denominándolos como “terroristas con aguinaldo”, no es un fenómeno aislado. No es un “tío borracho”. Es la consecuencia de lo que abrió en la última elección José Antonio Kast: el sincerar brutalmente que hay muchos chilenos que creen que “estábamos en una guerra en los 70” y que por eso, vale todo.

Kast fue hábil, porque encontró una audiencia que se sentía silenciada por los avances progresistas de 2011. Ese mismo grupo que nunca entendió que muchas veces abusaba del tono punitivo, mas no educativo. El mismo que apeló a la lógica de “los de antes y los de ahora”. El que se enfrentó con horror y sorpresa al “Chile se salvó” que gritaban los adherentes a Piñera la noche de su triunfo.

Muchos dijimos que esto iba a pasar. Pero amplios grupos se aislaron de esto, pensando que por sólo llevar “las banderas del bien” estaban al otro lado. ¿Se acuerdan del Kony 2012? ¿Recuerdan cuando íbamos a cambiar el mundo. Por desgracia, para ellos, hay que convencer a más gente que sólo a los compañeros de patio. Y el problema que nadie desea sincerar es que muchos compañeros de patio viven en el mismo barrio.

Todos se niegan, pero la situación está imitando el tono de lo que pasó con Trump en Estados Unidos. No están tomando en serio a Kast, muchos sostienen que “es un extremista” y que “está corriendo antes de tiempo”.

Kast es un genio de la encriptación: jamás pierde la calma. Y tiene claro lo que está diciendo siempre. No lo controla la dopamina: es astuto. Sabe igualar violencias, aunque unas sean para cierta gente más justificadas. Persigue a través de Twitter. Sabe pegar al punto débil del ego de otros. Es peligrosamente listo. Y entiende algo que definió bien Angela Nagle en un libro editado el 2017 llamado “Kill all normies”: existen marginados con tarjeta de crédito. Ya no por ser pobre te marginan: te marginan incluso si estudiaste y cumpliste los parámetros que te dijeron que te iban a dar pega. Eso termina absolutamente con todo tipo de sensibilidad y transforma el escenario en un mundo de tribus donde tienes la esperanza que te den alguna cosa a cambio de pertenecer. La radicalización de ciertos movimientos a nivel mundial obedece a eso: al final, todos los debates son económicos. Por desgracia. Y desesperanza.

Y Kast viene a poner “orden” respecto a eso. Y sus fanáticos lo entienden a la perfección. Esos fanáticos están viviendo en foros, sitios de noticias, comunidades de Facebook. Si no los identificas, te mareas. Y piensas que son millones y a veces tres. Lo importante es comprender qué motivaciones tienen. Están descentralizados. José Antonio Kast los llama a ellos. Hay un meme que dice “Kast 2022 Starter Pack” y aparecen los logos del Duoc y de Inacap. Esos chicos saben que aunque estudien probablemente ¡nunca serán los gerentes! y que encima, Piñera al nombrar parientes ¡los alienta!

Ése es el tema al final. Y hay gente que está vendiendo poleras para “reírse de los correctos” y juntar plata, sin mas ánimo que ése: banalizar para “divertirse”. Porque sólo les queda divertirse, y no tener ninguna oportunidad. Pensar, es para los que pueden. Y Kast lo sabe. Urrutia también. Y van a seguir avanzando. No tengan duda de eso. Y mientras más les dan, más se fortalecen. Como dice una canción de los Ases Falsos.

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