La horca en Malasia: boliviano que fue condenado espera la muerte mientras chilenos aun tienen esperanzas de salvarse

Se trata de un caso con una raíz distinta, pero del cual se pueden sacar lecciones para evitar que los chilenos tengan un fatal desenlace.

Por Jaime Liencura

"Mamá no lo logramos, por favor cuida a mi hijo”, fue el último mensaje que envió Víctor Parada tras recibir la condena de morir en la horca en Malasia por traficar droga. El ciudadano boliviano de 40 años recibió la misma pena capital a la que se arriesgan dos chilenos que enfrentarán un juicio en ese país tras protagonizar una pelea que terminó con una persona sin vida.

El caso de Felipe Osiadacz y Fernando Candia se inició en octubre pasado cuando los dos amigos se enfrascaron en una pelea con una persona oriunda de Malasia de la cual no hay muchos antecedentes. Por motivos que se desconocen, el malayo murió y las autoridades de ese país han insistido en la culpabilidad de los dos jóvenes chilenos.

Es el próximo 29 de mayo cuando se inicia el juicio y pese a que la abogada de los muchachos ha insistido en bajar la pena, por el momento esta tarea no ha rendido frutos

Caso boliviano

El caso de Parada, por otra parte, tiene una raíz totalmente distinta. Él fue condenado luego de intentar ingresar 450 gramos de cocaína a ese país.

Pese a lo anterior, apenas supo que arriesgaba la muerte a través de la horca, pidió a su Gobierno que iniciara acciones para detener tamaña condena.

"La última información que me dio el Canciller Fernando Huanacuni, es está bien encaminado, vamos a hacer la defensa correspondiente, esperamos que pueda haber alguna vía para buscar algunas soluciones", dijo en marzo pasado el presidente Evo Morales al diario boliviano La Razón cuando le preguntaron sobre esta situación.

Pese a lo anterior, la Justicia de Malasia aún no se pronuncia respecto a la fecha en que se ejecutará la condena. Cuando ello ocurra, las autoridades bolivianas quedarán atadas de manos. "Hicimos varias representaciones, aunque respetamos la legislación interna de Malasia", dijo el mandatario andino, considerando sobre todo que es difícil que una autoridad extranjera interfiera en procesos judiciales de otro país.

Esperanza

Para evitar que el caso boliviano se repita en el escenario chileno, es preciso que las autoridades puedan actuar antes de que se inicie el juicio. Por lo mismo, desde octubre pasado Fernando Osiadacz (53) el padre de Felipe, estuvo haciendo gestiones en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores para revertir el peor escenario.

Por lo mismo, la esperanza está puesta en que en el juicio, que se inicia en tres semanas más, exista una potente defensa de los jóvenes que, según se sabe, alegan legítima defensa.

Ello pues pese a que se ha sabido muy poco sobre la pelea, sí hay luces que podrían ayudar a identificar que los jóvenes fueron atacados y que, tras recibir agresiones, terminaron respondiendo al malayo.

Sobre esta arista, la Cancillería se pronunció que indicando que "ha hecho lo que hace con cualquier ciudadano chileno que se encuentra en esta situación y lo vamos a seguir haciendo es prestar la asistencia consular a los señores Osiadacz y Candia y lo vamos a seguir haciendo porque esto es lo que nos corresponde hacer".

 

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