“¿Mamá, ya no podemos hablar español?”: Oficial pide carnet a dos mujeres en EEUU sólo por hablar el idioma

Ana Suda subió a redes sociales un video denunciando que estuvo junto a su amiga 35 minutos retenidas sólo por estar hablando español

Por Francisca Herrera

El racismo y la discriminación en Estados Unidos es un fenómeno que permanece latente en una sociedad profundamente polarizada. Ana Suda y Mimi Hernández lo tuvieron que vivir en carne propia cuando el pasado miércoles un oficial les pidió el carnet solamente por hablar español.

Las dos mujeres, nacidas en México y naturalizadas estadounidenses, habían ido a comprar leche y huevos a una estación de servicio en Havre, Montana, cuando un oficial de Patrulla Fronteriza, que se identificó como O'Neal, las interrumpió y pidió identificación.


Ana Suda, preguntó a directamente al agente por qué les había pedido sus identificaciones.

"Señora, la razón por la que le pedí su identificación es porque vine aquí y vi que ustedes estaban hablando español, algo que no se escucha por estos lados".

Ante tan insólita respuesta, la mujer lo cuestionó respecto a si se trata de un tema racial, ante lo que él respondió que “no tenía nada que ver con eso”.

Denuncia social

Luego de 35 minutos retenidas en el estacionamiento de la estación de servicio, cerca de las una de la madrugada pudieron volver a su casa donde contaron la humillante experiencia a sus familiares, según The Washington Post.

“¿Mamá, ya no podemos hablar español?”, preguntó la hija de Suda al conocer la historia. No. Tú tienes que estar orgullosa de ella. Eres inteligente y hablas dos idiomas”, le respondió su madre.

El hecho fue grabado por Ana Suda y difundido por redes sociales. “Lo grabé admitiendo que nos paró porque estábamos hablando español, sin ninguna otra razón”, escribió en Facebook.

"Recuerden no hablar en español, parece que es ilegal”, se descargó la mujer en redes sociales. Revisa el video aquí.

Patrulla Fronteriza

Jason Givens, portavoz de la agencia, rechazó responder preguntas sobre el incidente. Sin embargo, emitió un comunicado en el que indicó que el incidente está bajo revisión para garantizar que se siguieron las políticas correspondientes.

“Aunque gran parte del trabajo de la Patrulla Fronteriza es llevado a cabo en la zona adyacente a la frontera, los agentes tienen amplia autoridad policial y no está limitada a una geografía específica dentro de Estados Unidos”, se lee en el comunicado. “Tienen la autoridad de interrogar a individuos, realizar arrestos y tomar y considerar evidencia”.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza están autorizados por la ley para hacer detenciones sin una orden judicial a una “distancia razonable” de la frontera, la cual está establecida a 160 kilómetros (100 millas) bajo las regulaciones federales.

Dicha amplia autoridad ha provocado que haya denuncias de encasillamiento racial por parte de los agentes que abordan autobuses y trenes, y detienen a la gente en puestos de control ubicados en las carreteras.

El lugar de los hechos, la ciudad de Harve, se encuentra a 60 kilómetros de Canadá y tiene poco menos de diez mil residentes, el 4% es hispana, de acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos.

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