Es una conducta inadmisible: INDH calificó como "torturas" tratos recibidos a gendarmes que se capacitaban

La denuncia fue realizada por funcionarios de Gendarmería de Chile de la Región de O’Higgins que participaron del curso de especialización antimotines, capacitación a la que ingresaron 18 funcionarios pero que fue culminada solo por 13.

Por ATON

El Instituto Nacional de Derechos Humanos calificó como torturas los tratos recibidos por gendarmes participantes de un curso de capacitación, por lo que presentará en los próximos días las querellas que permitan esclarecer y establecer las responsabilidades de estas condenables prácticas.

La denuncia fue realizada por funcionarios de Gendarmería de Chile de la Región de O’Higgins que participaron del curso de especialización antimotines, capacitación a la que ingresaron 18 funcionarios pero que fue culminada solo por 13. Según uno de los denunciantes, por las “lesiones” y las “torturas sicológicas” que habrían afectado a quienes se retiraron.

Para el INDH la situación es de suma gravedad dado que la tortura no tiene justificación bajo ninguna circunstancia, menos en el entrenamiento de agentes del Estado que pueden hacer uso de la fuerza en el ejercicio de sus funciones.

Por este motivo iniciarán una serie de acciones, entre ellas tomará contacto con las víctimas para conocer los casos más en detalle; asimismo presentará las querellas por torturas que sean necesarias para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades; y oficiará a Gendarmería de Chile para que entregue todos los antecedentes que la institución posea respecto de lo revelado por las víctimas.

Para Rodrigo Bustos, jefe de la Unidad Jurídica Judicial del INDH: “Las imágenes que hemos podido observar son de extrema gravedad. Se trata de actos de tortura, sin justificación, por lo que el INDH evaluará todos los antecedentes que reúna para presentar las acciones judiciales”.

“Esto claramente va en contra de la normativa actual, tanto de la constitución, de las leyes y de los tratados internacionales de derechos humanos, por tanto resulta difícil esperar una cultura respetuosa de los derechos fundamentales al interior de las cárceles, si es que en los procesos formativos de los gendarmes hay prácticas tan graves como las que se pudo observar”, sentenció el abogado del Instituto.

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