“Me repugna un país donde después de un aborto las ricas se confiesen y las pobres se mueran”: El crudo mensaje de una doctora católica en medio del debate en Argentina

La médica señala que nunca estará a favor, pero que quiere “aborto legal, seguro y gratuito”.

Por Camilo Henríquez

Por semanas el congreso argentino ha estado debatiendo la legalización del aborto y cientos de personas han salido a las calles a manifestarse en favor y en contra del proyecto.

En los últimos días, un descarnado mensaje se volvió viral porque muestra la cruda realidad de las mujeres que tiene que abortar y porque está escrito por una médico ginecóloga que se declara católica y anti aborto.

Sin embargo, tras su crudo análisis la médico termina pidiendo “aborto legal, seguro y gratuito” para acabar con las “discriminación” y los peligros a que se enfrentan las mujeres pobres en comparación a las que tiene recursos.

Cecilia Ousset publicó el texto tanto en Facebook como en Twitter y este se volvió viral, incluso ha sido compartido más de 65 mil veces y retuiteado casi 14.

La misiva parte señalando que es “católica, médica, especialista en tocoginecología y madre de cuatros hijos”, y que “nunca estuve y tal vez no estaré de acuerdo con el aborto en sí; es por esa razón que nunca me hice un aborto y tampoco se lo hice a nadie; a pesar de conocer la técnica perfectamente” y que se formó en el sistema público, pero que ahora trabaja en el privado y ahí se dio cuenta de la brutal diferencia.

La doctora cuenta que “muchísimas veces tuve que hacer legrados en el Hospital para ‘terminar’ abortos clandestinos” y que vio “morir mujeres (a veces madres de varios chicos), que pasaron lamentablemente sus últimos minutos lúcidas conmigo y una policía preguntándole ‘quién le había realizado el aborto porque era un delito’”.

Ousset apunta a que “muchas veces esas chicas estaban en mal estado clínico y con el útero o el intestino destrozado” y reconoce que “la suma de esas jornadas deben haber herido mi alma profundamente”.

“Abortos con perejil, con agujas de tejer, con permanganato de potasio, con Oxaprost en cantidades insuficientes. Todos servicios pagados en la medida de las paupérrimas posibilidades al inexperto o inexperta del barrio. La mayoría eran mujeres jóvenes, pobres, algunas con otros hijos; que llevaron el dolor, la fiebre, el olor a podrido y el secreto del nombre del ‘abortero’ hasta la tumba”, escribe

La ginecóloga hace su mea culpa y reconoce que está “arrepentida de no haberlas comprendido” y “de haber tenido mi cerebro y mi alma tan limitada decidiendo quién tenía más o menos moral y quién merecía más o menos mi respeto”.

Cuando llegó al sector privado, dice que el cambio fue del cielo a la tierra, ya que “las chicas que me pedían un aborto ‘porque mi mamá me va a matar’, ‘porque quiero terminar mis estudios’, ‘porque se borró mi novio’, ‘porque me van a correr del trabajo y mi marido se fue de la casa’, ‘porque soy catequista y esto es inadmisible…’”.

“Por todo eso, por dieciocho años en la práctica ginecológica , por mujer, por católica, por trabajar permanentemente mi interior para lograr la coherencia y abandonar en la mayor medida posible la hipocresía, digo: QUIERO ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO para todas las mujeres que se encuentren en una situación desesperante e íntima”, asegura.

El reclamo de no se detiene ahí y dice que le “repugna un país donde después de un aborto las ricas se confiesen y las pobres se mueran, donde las ricas sigan estudiando y las pobres queden con una bolsa de colostomía, donde las ricas hayan tapado la vergüenza de su embarazo en una clínica y las pobres queden expuestas en un prontuario policial”.

El escrito lo termina señalando que “la discusión no es aborto sí o aborto no”, que va más allá, y que debe apuntar a que “las mujeres que indefectiblemente se van a practicar un aborto, se pueden lograr las mismas seguridades clínicas para hacerlo”.

“Para que las pobres no sean mujeres de segunda o tercera categoría. Para que las pobres también sigan vivas para arrepentirse, confesarse, tener un hijo con una pareja continente o en una mejor situación económica o emocional. Para que la sociedad sea menos hipócrita y haya en la realidad de la muerte, un poco más de amor”, finaliza.

NO SOY NEUTRAL.Mi nombre es Cecilia Ousset. Soy católica, médica, especialista en tocoginecología, madre de cuatros…

Posted by Cecilia Ousset on Wednesday, June 6, 2018

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