Una niña de 9 años, en rehabilitación después de volverse adicta al videojuego "Fortnite"

La menor prefería orinarse encima que dejar de jugar. Una profesora se dio cuenta del problema tras ver que se quedaba dormida en clase.

Por Agencias

 

Una niña de nueve años se encuentra en rehabilitación después de volverse adicta Fortnite, un juego cada vez más popular entre los niños de todo el mundo. La pequeña se levantaba por las noches para jugar, se dormía en clase, no iba al baño para no dejar la partida a medias e incluso llegó a pegar a su padre cuando este le intentó confiscar la videoconsola.

Los expertos, según el diario británico Mirror, temen que sea una de los muchos niños que se encuentran en riesgo de desarrollar problemas de salud mental como resultado de una sobreexposición a escenarios de luchas. Más de 40 millones de personas se han descargado este juego desde que se lanzó el pasado mes de julio.

Carol, mamá de la pequeña, relató al diario  que en enero le habían comprado un Xbox One, pero que solo fue unos meses después que su hija comenzó a tener comportamientos extraños.

Fue una profesora la que se dio cuenta de que algo raro pasaba con la niña. “Nos llamó a preguntarnos qué pasaba con nuestra hija que se quedaba dormida en clase y sus notas habían bajado considerablemente”, declaró la progenitora.

Pero al hablar con la menor, ella solo respondía con excusas y de forma agresiva. “Pensamos que era algo hormonal”, declararon los padres.

Los padres solo se dieron cuenta de lo peligroso de la situación cuando llegaron los extractos de la tarjeta de crédito y había compras mensuales por 50 libras a Microsoft.

La menor les confesó que dichos gastos eran para comprar mejoras en Fortnite, el videojuego que jugaba todos los días.

Los progenitores e confiscaron la consola, pensando que era la solución más rápida y eficiente. Además, le impusieron un riguroso horario de juego: una hora en días de colegio y dos horas los fines de semana, pero salió peor:  “Ella enloqueció y golpeó a mí esposo en la cara”, declaró Carol.

Un día, muy de madrugada, el papá se levantó para ir al baño y encontró a la pequeña jugando una batalla online sobre un cojín lleno de pis: “Encontré que su parte de atrás estaba toda irritada. Estaba tan enganchada en el juego que ni siquiera iba al baño”.

Tras verse atrapada, la niña confesó todo: cada noche esperaba a que ellos se acostaran para levantarse a jugar, a veces, lo hacía hasta las 5 de la madrugada.

Después de saber eso, los padres contactaron con el consejero en adicciones Steve Pope, quien aceptó ver a la niña para hacer sesiones de sicoterapia. El consejero admitió haber estado en contacto de docenas de padres con hijos que mostraban síntomas de adicción a Fortnite.

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