"Me quiero ir con mi mamá": los desgarradores audios de los llantos y gritos de los niños migrantes separados de sus padres por la política de Trump

Los pequeños, separados de sus padres en la frontera entre Texas y México, lloran desesperados y asustados y gritan "mami" y "papi", tal y como se puede escuchar en el audio grabado la semana pasada de manera encubierta.

Por Irene Ayuso

Una grabación en audio en el interior de una sede de la Patrulla Fronteriza en el que se escucha el llanto de niños migrantes separados de sus padres mientras un agente bromea tiene indignados a la opinión pública. “Tenemos una orquesta”, comenta la mujer lo que ha desatado el rechazo general en Estados Unidos. El audio fue grabado la semana pasada por una persona que pidió no ser identificada y publicado por la ONG ProPublica.

"Bueno, parece que tenemos una orquesta aquí (…) Lo que falta es alguien que la dirija", se escucha al agente entre los sollozos de una decena de menores centroamericanos que han llegado a la frontera durante los últimos días en un intento por entrar en Estados Unidos junto a sus familias. Según ProPublica, muchos de los menores han tratado de ponerse en contacto con sus padres u otros familiares.
En las seis semanas entre el 19 de abril y el 31 de mayo, el Departamento de Seguridad Nacional ha enviado a casi 2000 niños a centros de detención masivos o cuidado de crianza. Más de 100 de estos niños son menores de 4 años. La razón de estas separaciones es una política de cero tolerancia para sus padres, quienes están acusados ​​de cruzar ilegalmente las fronteras.

La administración de Trump está alejando deliberadamente a los niños inmigrantes de sus padres . Esta práctica, que ya ha suscitado objeciones de las Naciones Unidas , se aplica cuando las familias extranjeras son atrapadas cruzando la frontera sin documentos o si se entregan para solicitar el estatuto de refugiado. Muchos de estos niños son menores de 4 años y algunos son bebés, de acuerdo con informes de los medios y defensores de los derechos.

El centro más grande acoge unos 1.500 niños y se encuentra en el sur de Texas, en un antiguo supermercado Walmart. En otro, en McAllen, en el mismo estado, se ha repartido mediante jaulas gigantes a los niños, las niñas, los cabeza de familia solos y las madres autorizadas a estar con su familia; duermen en finos colchones en el suelo, tapados con mantas de aluminio para emergencias. La Administración Trump se prepara para acoger más niños y está montando un campamento con tiendas en el desierto, en Tornillo, al oeste de Texas. De allí los llevan albergues o familias de acogida, a veces a miles de kilómetros. Han empezado a denunciarse casos de personas que han sido deportadas a sus países de origen sin sus hijos.

Las preocupaciones sobre esta política, sin duda, se están extendiendo a medida que el público escucha más acerca de cómo está traumatizando a los niños y sus familias. Una organización dijo que al menos seis niños conocidos por ellos fueron accidentalmente abandonados después de que sus padres fueran deportados.

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