Chile vs Argentina: el camino hacía al aborto libre, seguro y gratuito

El debate se volvió a abrir en Chile luego de que el Frente Amplio anunciara la presentación de un proyecto de ley que permita el aborto hasta la semana 14 de gestación.

Por Felipe Betancour

La histórica imagen de miles de mujeres argentinas reunidas a las afueras del Congreso transandino a la espera de la votación por la despenalización del aborto, marcó un hito en el continente en la lucha por la interrupción del embarazo libre, gratuito y seguro.

La discusión se volvió a instalar en Chile tras el anunció del Frente Amplio de presentar un proyecto de ley que despenaliza el aborto hasta la semana 14 de gestación y sin restricciones como las tres causales que impone la actual legislación. Por su parte, la Coordinadora Feminista en Lucha ya anunció una marcha para el día 25 de junio para exigir que el aborto legal en Chile sea “de carácter libre y sin mayor restricción que la voluntad manifiesta de la mujer”.

La historia del aborto, tanto en Chile y Argentina, tiene más de 130 años. Sin embargo, al otro lado de la cordillera lograron antes la despenalización con causales, iniciativa que recién fue promulgada el año 2017 en nuestro país. Todo se remonta a 1886 cuando Argentina decidió penalizar el aborto en todos los casos, decisión que solamente duró hasta 1903, año en que se agregó la primera excepción en que se especifico que la “tentativa de irrupción del embarazo no era punible”.

Durante esos años en Chile, el Código Penal sancionaba a mujeres y médicos que realizaran un aborto pero se dio la opción, a partir de 1931, de interrumpir un embarazo con fines terapéuticos con la opinión documentada de tres facultativos, en 1968 ese número bajó a dos. Sin embargo, durante la dictadura todo esto quedó en cero y en 1989 la Junta de Gobierno aprobó un artículo único que dispuso que “no podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea provocar un aborto”.

Si en 2017 Michelle Bachelet festejó la promulgación del aborto en tres causales, en Argentina ese debate ya se había producido en 1921 cuando se decidió que cuando corría peligro la vida de la mujer, en caso de violación o de “un atentado contra el pudor sobre una mujer idiota o demente”, se podía abortar. En 1968, se agregó que en cualquier caso de violación judicializado también se podría interrumpir el embarazo. En 2012 ya no fue necesario que la violación estuviese visada por la justicia. De esta manera, las mujeres trazaron un camino que actualmente se encuentra a la espera de la decisión de los senadores para que el aborto libre, gratuito y seguro sea ley al otro lado de la cordillera.

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