Consejos de alimentación para sobrellevar los cambios de temperatura del mes de agosto

Una dieta rica en vitamina C y un mayor consumo de pescados, carnes, legumbres y cereales integrales, son claves para enfrentar las grandes oscilaciones térmicas que tradicionalmente se experimentan en el mes de agosto.

Por Consuelo Rehbein

Si bien ya estamos próximos a comenzar el horario de verano con tardes más largas y más horas de sol, agosto es tradicionalmente un mes con muchos cambios en el clima y donde se producen las mayores oscilaciones entre las temperaturas mínimas y máximas. Por lo mismo, es un periodo donde hay que extremar los cuidados para no contraer enfermedades respiratorias y resfríos.

Dentro de este contexto, la alimentación también juega un rol importante para proteger nuestro organismo y hacer frente a las oscilaciones térmicas. Al respecto, nutricionistas de ISS Chile, destacan que en esta época es fundamental ayudar al cuerpo a optimizar el metabolismo de manera natural.

¿Cuáles son las recomendaciones?

Primero, aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina B, que se encuentran en algunos tipos de carne, como hígado y riñones; pescados, cereales, pan y arroz integral, vegetales como brócoli y espinacas; legumbres, huevos y lácteos. La quínoa es otra excelente alternativa, considerando su alto contenido de vitamina B, C y E.

Asimismo los especialistas sugieren incrementar la ingesta de productos ricos en vitamina A, como zanahoria, acelgas y tomates, y priorizar la vitamina C que está presente en frutas y verduras, especialmente en cítricos y kiwis.

El zinc es otro mineral clave en una época donde las mañanas y las noches son sumamente frías, porque es un co-factor para el sistema inmunológico y para la síntesis de proteína que nuestro sistema de defensa necesita. El zinc está presente en pescados como salmón y atún, carnes rojas, lácteos, frutos secos y además en alimentos fortificados, como algunas leches en polvo y snacks.

Antioxidantes

Ingerir alimentos ricos en antioxidantes es otra de las sugerencias, ya que éstos neutralizan los radicales libres que causan el “daño oxidativo” de las células. Se encuentran en numerosas frutas y verduras, como tomates, sandías, zanahorias, zapallo y damascos, además de frutillas, kiwis, brócolis y pimientos.

Por último, es importante mantener el consumo de lípidos presentes en aceites de origen vegetal disponibles en paltas, aceitunas y frutos secos. Los hidratos de carbono también tienen que ser consumidos con moderación, de preferencia en los formatos de pan integral y avena.

 

 

 

 

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