"Vamos a seguir durante todo el año": Gobierno adelanta nuevas expulsiones de extranjeros y rechaza que todo sea "un circo"

Más de 75 migrantes fueron expulsados, en su gran mayoría por órdenes judiciales.

Por Aton

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, rechazó hoy las acusaciones de estar haciendo un circo con las expulsiones de extranjeros, y afirmó que las críticas provienen de grupos organizados que no encuentran razones objetivas para hacer una objeción formal en las instancias correspondientes.

Ubilla se refirió a este tema en el cuartel Borgoño de la PDI, en Independencia, donde se concretó una nueva expulsión grupal de extranjeros, esta vez de peruanos y bolivianos, en su gran mayoría por órdenes judiciales. Del total de 77 deportados, 27 se realizaron en Santiago y las restantes en Antofagasta, Iquique y Arica.

Además, el subsecretario detalló que la gran mayoría fue procesada en Chile por delitos de la Ley 20.000 de Drogas y que los tribunales ordenaron sus expulsiones. También se cuenta el caso de un ciudadano peruano que violó a una niña de 12 años. Del total de deportados, 69 son peruanos.

También informó que hasta el momento van 1.187 expulsados y advirtió que “vamos a seguir durante el año, tenemos mucha gente todavía que está en nuestras cárceles que tienen órdenes de expulsión y que tenemos que cumplir”.

Asimismo, explicó que en el caso de los expulsados que vienen de países limítrofes, como Perú y Bolivia, a los afectados se les traslada por tierra hasta las fronteras correspondientes, y a los restantes, como ocurrió con los 51 colombianos del 16 de agosto pasado, se les traslada en avión a sus países de origen.

Consultado por las críticas de que las expulsiones son un “circo”, Ubilla respondió que “creo que la gran mayoría de los chilenos considera que esto no es un circo, sobre todo la Justicia, que instruye que la PDI junto con el Ministerio del Interior sean los responsables de estas expulsiones”.

“Creo que ponerlo a un nivel de circo no es respetar, en primer lugar, los derechos humanos de las propias personas que están siendo expulsadas. Segundo, es no entender nada, es minimizar el efecto de los que significa un país que tiene una política migratoria ordenada”, añadió.

“Llegamos al extremo de algunos grupos organizados que levantan estos temas que ya son absolutamente rebuscados, en cuanto no encuentran razones objetivas para hacer una crítica formal en las instancias que correspondan a los procesos de expulsión”, concluyó.

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