La innovación chilena que lucha contra la sequía

Invento nacional ayuda a que árboles en la agricultura hagan un uso más eficiente del agua.

Por Pablo Contreras

El tema está instalado. Ya sea por culpa del cambio climático o cómo están regulado los derechos de agua en Chile y la lucha entre pequeños y grandes agricultores, empresas mineras y comunidades locales, lo cierto es que la sequía es una realidad que llegó para quedarse, por lo que habrá que convivir con ella.

Y es que aquí donde la innovación puede hacer un aporte fundamental. Una de esas propuestas es la de Eficagua, emprendimiento que desarrolló una solución que puede ayudar al sector agrícola al mejor uso de este recurso.

Cristián Estrada, su fundador y CEO cuenta que esto comenzó intelectualmente el 2013, pero generó sentido de urgencia el 2014. “Yo era coordinador de voluntarios para ‘Vive tus Parques’ en la Reserva El Yali, que queda cerca de San Antonio. Fuimos a trabajar dos veces en un lapso de seis meses a ese lugar y ver cómo se secaban las lagunas debido a la extracción de agua para agricultura fue chocante y eso fue lo que me movilizó a reflexionar cómo contribuir”, afirma.

Luego de observar eso, en 2015 logró diseñar un prototipo de su producto llamado Humesuelo T. Se trata de una especie de arenilla que se añade a los cultivos, que combina partículas super absorbentes y algas, lo que aporta mejor absorción de agua, micronutrientes, mejor retención de nutrientes y materia orgánica.

Eficagua Gentileza

Estrada señala que comenzaron a trabajar en la agricultura, “ya que este sector utiliza cerca del 80% del agua que usamos en Chile”. Explica que lo que hacen es abordar este tema desde la optimización de suelos “a través de la estimulación de la planta para que pueda absorber mejor el agua y a través de mejorar la capacidad de retención de agua que tiene el suelo”.

Y para demostrar que este invento funciona, ya han trabajado en campos con diferentes variedades de vegetales. Pero desde 2017 que están colaborando con un sector que ha estado en la palestra este año: los palteros de Petorca.

“Comenzamos el año pasado con las aplicaciones y seguimientos y pronto tendremos el primer resultado de cosecha de paltas. Aquí lo que medimos como impacto ambiental es la huella de agua azul, que es el agua extraída del medio para producir algo. En el caso de las paltas, la huella de agua promedio se encuentra en 283 litros por kilo de palta. Con Humesuelo queremos bajar esa cifra, para que producir frutas y verduras le cueste menos agua al medio ambiente”, subraya.

El camino del emprendedor

Todo emprendedor tiene sus tropiezas, es ley de vida. En su caso, Estrada entre todos los proyectos que ha realizado aparte de Eficagua, hubo dos que nunca consiguieron financiamiento. Pese a ello, considera que su experiencia en el “ecosistema emprendedor” sido muy buena.

“Me he encontrado con gente muy generosa de compartir sus conocimientos, por lo que siempre que puedo aprovecho de aprender de los fracasos de otros. Creo que nadie tiene vida suficiente para cometer todos los errores, así que aprender del resto y asimilarlo como vivencia propia ha sido por lejos lo que más rescato, porque no todos están tan abiertos a compartir sus fracasos”.

En ese sentido,también tiene una opinión positiva de cómo es emprender en Chile. Eso sí, resalta cuál es la parte más difícil en este proceso. “Lo más importante de una innovación es cuando se genera adopción o apropiación, es decir, cuando la gente la hace suya y le saca provecho. Esto último es el paso más complejo, porque involucra cambios de hábitos”, sostiene.

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