¿Por qué Europa busca acabar con el cambio horario?

Los resultados de una encuesta recogen la oposición de la gran mayoría de los participantes a mover sus relojes dos veces al año, una postura que cada año tiene más apoyos en la sociedad.

Por Agencias

La Comisión Europea va a poner en marcha un plan para acabar con el cambio de hora en invierno y en verano, tras hacerse públicos los resultados de una consulta a nivel continental sobre esta medida que data de 1996.

Una encuesta no vinculante realizada por la Comisión Europea reveló que el 80% de los ciudadanos de la UE querían poner fin a esta práctica. En la consulta,  en la que participaron casi cinco millones de ciudadanos y entidades de toda Europa, una inmensa mayoría se pronunciaron en contra de mantener el cambio de hora.

Es por ello que la Comisión Europea ha dicho que con estos resultados en la mano, ahora propondrá a los países y al Parlamento Europeo poner fin al cambio en los relojes.

Actualmente hay tres husos horarios en la Unión Europea: el meridiano de Greenwich marca la hora GMT que siguen el Reino Unido, Portugal y las Islas Canarias; la gran mayoría de la Europa central, incluida España, tiene una hora más y se conoce como CET, mientras que los países más orientales como Grecia o Finlandia tienen dos horas más que el GMT.

Efectos negativos

El cambio de la hora de verano a la de invierno, que se introdujo en Europa en principio para ahorrar energía, es una controversia permanente desde hace años. Sus detractores destacan sobre todo las perturbaciones fisiológicas que conlleva.

Los que critican la medida resaltan su impacto negativo sobre la salud, el aumento de accidentes de tránsito y el efecto mínimo sobre el medio ambiente.

Desde hace años, varios países del norte de Europa, como Lituania, Finlandia, Polonia o Suecia reclaman el abandono de ese sistema.

"Numerosos estudios, aunque sin llegar a resultados definitivos, indicaron la existencia de efectos negativos en la salud de los seres humanos" a causa de esos dos cambios anuales, explicaron eurodiputados partidarios de la abolición en un comunicado.

Desde 1996, todos los europeos avanzan sus relojes una hora en el último domingo de marzo, y la retrasan una hora en el último domingo de octubre.

El proceso aún será largo, pero Bruselas espera llegar a un consenso para que todos los países estén de acuerdo. Porque la Comisión Europea teme que de lo contrario seria un caos para el comercio interno en la Unión Europea.

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