¿Qué es lo que cambia realmente con la llegada del "Tercer Milenio" en reemplazo del Transantiago?

Aumento en la calidad de los buses e incluso un cambio en el aspecto físico forman parte de las cosas que cambian. Los buses "oruga" y la integración es lo que se queda.

Por Jaime Liencura

Con modernos buses diesel pero de baja emisión, con pisos bajos, señal de wifi y pintados de rojo y blanco, los mismos colores que tienen los vagones de la Línea 1, 6 y la futura 3 del Metro, el Presidente Sebastián Piñera encendió los motores del sistema que reemplazará al tan odiado Transantiago: Tercer Milenio.

En el frontis de La Moneda y en la compañía de las ministra de Transportes, Gloria Hutt y de Energía, Susana Jiménez, entre otras autoridades, el Mandatario explicó por qué el cambio de denominación. "Nosotros lo dijimos siempre: un país civilizado necesita un sistema de transporte público de calidad, seguro y que además sea económico, limpio y sustentable. Y a eso apunta nuestro proyecto de reemplazar el tristemente célebre Transantiago, por un nuevo sistema de transporte público que hemos denominado “Transporte Tercer Milenio”.

Más específica fue la ministra Hutt, quien aclaró que "Tercer Milenio es un concepto que engloba todas las soluciones de transporte, no sólo Transantiago. También incluye los servicios de ferrocarriles, tranvía o teleférico que eventualmente se implementen. Es un concepto general de un nuevo estándar en el servicio de transportes de pasajeros".

Lo que cambia

Pero, ¿qué cambios notarán los pasajeros? Lo más concreto, la calidad de los buses, todos sin torniquete. Primero, de aquí a marzo, llegarán 200 eléctricos, marca BYD y Yutong, de 12 m de largo, con autonomías de 250 a 280 km respectivamente y baterías que se cargan al 100% en 2 a 3,5 horas. La idea es tener mil de ese tipo para 2022.

Los buses a diésel presentados ayer reemplazarán a las micros que cumplen más de 12 años y se incorporarán durante el primer semestre de 2019. El resto llegará con la licitación, que aún no tiene fecha.

El nombre "Transantiago" también termina. Como "Tercer Milenio" se usará designará al sistema completo, los buses también recibirán otro nombre el cual todavía "no está en las prioridades, estamos viendo una cosa que tiene que ver con marcas", señaló Hutt.

Lo que se mantiene

Lo que se quedan son los buses "oruga". Aunque a muchos les quedó una mala imagen, "no hay un problema con los articulados, el problema es con la mantención", respondió el subsecretario de Transportes, José Luis Dominguez.

"El articulado es una buena solución", agregó, señalando que con la nueva licitación se cambian también los incentivos para mantenerlo bien.

Voces críticas

Desde la vereda de las críticas no se hizo esperar. La diputada Jenny Álvarez (PS), presidenta de la comisión de Transportes de la Cámara indicó que "este es el nuevo Transantiago del presidente Piñera. La verdad, es urgente que se licite, porque hasta el momento no tenemos claridad de los trayectos, los tiempos", cuestionó.

Por el lado de la academia, el profesor Franco Basso, ingeniero especialista en Transportes y miembro del Observatorio de Movilidad Urbana de la UDP, indicó que "si bien hay cambio de énfasis, el sistema en lo grueso sigue siendo el mismo: es uno integrado que incluye buses, metro y trenes de cercanías por lo que en lo medular, el sistema sigue siendo tal cual como se pensó en un principio".

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