Estudio: Los efectos de un terremoto en nuestra alimentación

Un estudio de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica definió modelos de intervención alimentaria en condiciones de incendio, terremoto, aluviones y otros desastres.

Por Consuelo Rehbein

Chile es un país que constantemente es golpeado por catástrofes naturales como terremotos, marejadas y otros.

Al estar ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico es una de las zonas más sísmicas del planeta. Recordemos que los eventos telúricos ocurridos en Valdivia en el año 1960 y en el 2010 en la zona centro sur, se catalogaron como los más importantes por su intensidad a nivel mundial.

¿Cómo impactan a la situación alimentaria y nutricional? Un estudio sobre alimentación en situación de desastres desarrollado por la carrera de nutrición y dietética de la Universidad Católica, buscó la respuesta.

Efectos a corto y largo plazo

Dado esta amplia variedad de desastres, los efectos en la situación alimentaria y nutricional, son igualmente diversos. Dependiendo del tipo de desastre, la duración y extensión, y del estado nutricional de la población impactada, la intervención urgente en estas condiciones, es imprescindible.

Para Cristián Hermosilla, docente de la carrera de nutrición UC y autor del estudio, los terremotos tienen poco efecto sobre la disponibilidad de alimentos a largo plazo, las inundaciones y los tsunamis afectan directamente la administración alimentos por destrucción de cosechas, muerte de ganado y animales domésticos y destrucción de los alimentos almacenados.

No obstante; en ambos casos, “un desastre siempre genera la desorganización de los medios de transporte, de comunicación y la rutina social y económica, dificultando el acceso a alimentos por parte de la comunidad afectada, haciendo perentoria la intervención oportuna y organizada con planes de alimentación en situación de desastre”.

Capacitación necesaria

El académico asegura que la capacitación en temas de alimentación en desastres, es un aspecto altamente valorado en la formación de nutricionistas, dadas las condiciones de riesgo y vulnerabilidad de muchas comunidades en Chile.

Para el especialista, los objetivos centrales apuntan a prevenir la desnutrición de la población afectada, planificar el tratamiento y el manejo de los casos de desnutrición que existían antes del desastre o que se desarrollen de forma aguda y que se harán evidentes durante las operaciones de ayuda.

Y así, proporcionar ayuda inmedianta a grupos de alto riesgo nutricional mediante la entrega de 3 o 4 kg de alimentos por persona para una semana, cubriendo las necesidades energéticas.

Evitar enfermedades

El propósito de un plan de alimentación en desastres es asegurar su inocuidad y evitar las Enfermedades de Trasmisión Alimentaria(ETA). Asimismo, debe procurarse el abastecimiento de agua esencialmente salubre.

Para ello, Hermosilla explica la importancia de activar un protocolo para inspeccionar las condiciones de los alimentos disponibles, sean frescos o procesados, verificar las unidades de transporte y los espacios de almacenamiento (ventilación y luz), revisar fechas de vencimiento de productos no perecibles y evitar el contacto de las reservas con el suelo mediante el uso de tarimas.

El manejo de desastres considera 4 etapas de acción: administración de la emergencia, rescate, reconstrucción y pre desastre.

“En esta última etapa, es en la cual se realiza la evaluación de los riesgos, identificándose las vulnerabilidades y planteándose los planes de contingencia”, aseguró Hermosilla.

 

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