¿Se romperá la tregua? Arresto de ejecutiva de Huawei complica disputa comercial entre EEUU y China

Posibles represalias y un incremento en la desconfianza hacia la compañía se gestan mientras la ejecutiva continúe arrestada

Por Agencias

El arresto de una ejecutiva china del gigante de las comunicaciones Huawei refleja las dificultades del gobierno del presidente Donald Trump para resolver su creciente conflicto comercial con China.

A corto plazo, la detención de la directora financiera Meng Wanzhou incrementó el escepticismo sobre la tregua comercial que concretaron Trump y el presidente Xi Jinping durante su encuentro del pasado fin de semana en Buenos Aires.

Trump intenta mantener la calma asegurando que las conversaciones comerciales con China "van muy bien". Sin embargo, los números no dicen lo mismo, los mercados bursátiles estadounidenses se desplomaron el jueves por los temores de que el pacto por 90 días no durará, aunque después recuperó la mayor parte del terreno perdido.

Dominio económico y político

Pero el caso de una ejecutiva, que ha sido objeto de preocupaciones de seguridad nacional por parte de Estados Unidos, va más allá de aranceles y acceso a mercados. Washington y Beijing se encuentran enfrascados en un conflicto para decidir cuál de las dos principales economías del mundo ejercerá un dominio económico y político durante las próximas décadas.

“Es un asunto mucho más extenso que tan sólo una disputa comercial”, dijo Amanda DeBusk, directora de comercio internacional en Dechert LLP. “Decide, en esencia, quién será el líder mundial”.

Huawei, el proveedor más grande del mundo de equipo de red utilizado por compañías telefónicas y de internet, ha sido visto desde hace tiempo como una fachada para espionaje por parte de los servicios militares y de seguridad chinos, cuyos espías cibernéticos son reconocidos por su expertiz.

Un asesor de seguridad cibernética para la Agencia Nacional de Seguridad, Rob Joyce, acusó el mes pasado a Beijing de violar un acuerdo concretado con Estados Unidos en 2015 para frenar el robo electrónico de propiedad intelectual.

Con cada vez más frecuencia, otros países se ven obligados a elegir entre proveedores de China o Estados Unidos para su tecnología inalámbrica de próxima generación, o 5G. Washington ha estado presionando a otros países para que no compren equipo de Huawei, bajo el argumento de que la compañía trabaja de manera clandestina con espías de Beijing.

El arresto y represalias

La ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, fue detenida por las autoridades canadienses en Vancouver al momento de cambiar vuelos el sábado, el mismo día que Trump y Xi se reunieron en el marco de la cumbre del G20 para pactar una tregua en su conflicto comercial.

El periódico The Globe and Mail, citando fuentes policiales, reportó que Meng es sospechosa de intentar evadir las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán. Enfrenta una posible extradición a Estados Unidos, según las autoridades canadienses.

El banco británico Hsbc coopera con las autoridades estadounidenses en la investigación, señalaron el jueves personas con conocimiento del tema.

"Huawei es una de las compañías de mascotas del gobierno chino (…) Ellos tomarán represalias y China tomará rehenes", indicó Axios James Lewis, director de política tecnológica del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y ex funcionario del Departamento de Comercio, a Newsweek.

Y agregó que "si fuera un ejecutivo de tecnología estadounidense, no viajaría a China esta semana".

Guerra agresiva

Beijing protestó por el arresto, pero indicó que no quiere interrumpir el progreso para zanjar la disputa comercial con Washington. El portavoz del Ministerio de Comercio de China, Gao Feng, indicó que China confía en que se pueda llegar a un acuerdo durante los 90 días por los cuales Trump accedió a suspender los incrementos programados a los aranceles sobre 200 mil millones de dólares en productos chinos.

De acuerdo a la postura de Estados Unidos y de varios analistas externos, el país oriental se ha embarcado en una agresiva misión por arrebatarle a Washington el dominio tecnológico y el liderazgo económico a nivel mundial.

Según los analistas, China ha utilizado tácticas predatorias, desde obligar a compañías estadounidenses y extranjeras a entregar sus secretos comerciales a cambio de acceso al mercado chino, hasta involucrarse en el robo cibernético.

Washington también describe el ambicioso plan a largo plazo de Beijing “Made in China 2025”, como una red para dominar la robótica y la fabricación de vehículos eléctricos al subsidiar injustamente a compañías chinas y discriminar a los competidores extranjeros.

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