Los tres puntos del proyecto de ley que busca modernizar la carrera militar

Postergar el retiro, cambiar los beneficios provisionales y el papel del Estado en la toma de decisiones, son algunos de los cambios que buscan conseguir.

Por Catalina Diéguez

El Presidente Sebastián Piñera, acompañado por el ministro de Defensa Alberto Espina, dio a conocer este lunes el nuevo proyecto de ley que busca actualizar la carrera militar, lo que no se ha hecho desde 1966. En el acto, realizado frente al palacio de La Moneda, estuvieron presentes todos los altos mandos de los servicios uniformados.

Según la iniciativa, los principales aspectos que se modificarían serían las condiciones de la carrera militar y los beneficios previsionales que poseen aquellos que la siguen.

En primer lugar, se pretende aumentar el límite máximo legal de permanencia en la institución. En el caso de los oficiales, pasaría a ser de 38 a 41 años y los suboficiales de 35 a 40 años. Además, se eliminaría para ellos el periodo de cinco años de espera que tienen para ascender.

En segundo lugar, existiría un aumento en las atribuciones de la fuerza política, ya que el ministerio de Defensa es quien tomaría la decisión respecto al número de estudiantes que ingresarían a las Escuelas Matrices, debido que es una tarea del Estado establecer la cantidad requerida en estas instituciones. Además, el Presidente de la República tendría la autoridad para cambiar la antigüedad de aquellos que asciendan a oficiales subalternos y suboficiales.

Cambios que ocurrirían en el sistema previsional de la carrera militar

Modernización de la carrera miliatar Agencia Uno

El tercer punto se centra en el sistema de previsión para los uniformados. En la carrera militar hay dos tipos de pensión: la completa y la mínima. La primera se entrega a los 30 años y la segunda a los 20. Si se aprobara el proyecto,  se entregarían a los 35 y 23 años de servicio respectivamente.  De ser así, esto se aplicaría de manera paulatina, partiendo con aquellos que lleven menos de 18 años.

Los civiles que ingresen a trabajar en las Fuerzas Armadas deberán jubilarse bajo el decreto de ley Nº 3.500 de 1980. Ya que su labor no cumple con las características para el régimen previsional de uniformados.

En cuanto a costos, la medida de alargar la carrera significaría un aumento de remuneraciones, que elevaría el gasto fiscal. Sin embargo, la disminución de las recontrataciones nivelaría el panorama.

Recién a 15 años de ponerse el plan en marcha, produciría un ahorro fiscal.

 

 

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