El simple examen de sangre que podría detectar el Alzheimer hasta 16 años antes de que aparezcan los primeros síntomas

Es un gran paso que abre las puertas a posibles tratamientos.

Por Camilo Henríquez

Un grupo de investigadores estadounidenses y alemanes podría cambiar para siempre la forma en que se enfrenta el Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos.

Según un estudio publicado en la revista Nature Medicine, los científicos descubrieron que un simple examen de sangre podría detectar el Alzheimer hasta 16 años antes de que aparezcan los primeros síntomas, señala El Mundo.

Las personas que padecen demencia tienen niveles más altos de la “proteína de cadena ligera de los neurofilamentos” y esta se filtra hacia el líquido cefalorraquídeo luego de que las células cerebrales mueren o se dañan y tras ello pasan al torrente sanguíneo.

Sin embargo, para obtenerlo hay que realizar una punción lumbar, que consiste en la “inserción de una aguja en el espacio subaracnoideo de la médula espinal a nivel del espacio intervertebral entre la tercera y la cuarta vértebra de la columna lumbar”.

En la investigación, los facultativos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington y del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas pudieron detectar que los niveles de la proteína en la sangre “aumentan a la misma velocidad que el cerebro pierde las neuronas y comienza a tener daño neurológico”, indica Daily Mail.

Esto lo pudieron hacer usando un kit de análisis de sangre muy parecido a los que se venden en farmacias, pero que no ha sido aprobado por la FDA de EEUU para “diagnosticar o predecir el daño cerebral“.

El estudio seleccionó a más de 400 personas, varios grupos de familias, “con variantes genéticas raras que causan Alzheimer a una edad temprana”, apunta el medio español.

Más de la mitad de los participantes tenían una “mutación genética”, y estos evidenciaban “niveles de proteína basales más altos”, los que además fueron en aumento a medida que se realizaba la investigación. Por su parte, los que no tenían la mutación mantuvieron la cantidad de proteína estable.

Entre ambos grupos se marcaron diferencias hasta 16 años antes de que se comenzaran a percibir los primeros síntomas.

“Este podría ser un buen biomarcador preclínico para identificar a aquellos que desarrollarán síntomas clínicos”, dijo uno de los facultativos.

Eso sí, los investigadores aclararon que todavía les falta determinar cuánta proteína en la sangre es demasiado alta, y una vez de lograr dicho rango, verificar en qué momento su crecimiento será un “motivo de preocupación”.

Los resultados del estudio pueden transformarse en un gran paso que abra las puertas a posibles tratamientos para el Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos, e incluso para su prevención.

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