La corrupción se cuela en el gobierno brasileño: la cuenta bancaria del hijo de Bolsonaro bajo sospecha

Los aliados y simpatizantes del presidente brasileño Jair Bolsonaro han puesto en entredicho su compromiso con la lucha contra la corrupción debido al surgimiento de cuestionamientos sobre unos pagos sospechosos realizados a allegados.

Por Agencias

El hijo del nuevo presidente brasileño Jair Bolsonaro se defendió de señalamientos sobre irregularidades financieras que ya comienzan a ensombrecer al nuevo gobierno tan solo cuatro semanas después de que ascendió al poder.

El Consejo de Control de Actividades Financieras investiga pagos por 1,8 millones de dólares que pasaron por la cuenta bancaria de un ex chofer del hijo del presidente de 2014 a 2017, el senador electo Flavio Bolsonaro, reportó el domingo el periódico O Globo. En ese entonces, el hijo del mandatario era diputado estatal de Río de Janeiro.

El reporte surge luego de una investigación en diciembre por el diario O Estado de S. Paulo, que señaló que el dinero depositado en la cuenta del chofer Fabricio Queiroz vino de empleados del hijo de Bolsonaro, y uno de los pagos fue hecho a la cuenta de la esposa del mandatario.

Otros pagos irregulares que los reguladores financieros están investigando por ser “sospechosos de ocultar el origen del dinero” son 48 depósitos en efectivo de 530 dólares cada uno realizados al senador electo durante el transcurso de un mes en 2017, de acuerdo con Jornal Nacional de O Globo el viernes.

Flavio Bolsonaro niega haber cometido alguna acción ilegal. En una entrevista televisada el domingo dijo que los depósitos fueron por la venta de una propiedad, pero no explicó por qué se hicieron en efectivo.

 

Bolsonaro corrupción. AP Bolsonaro corrupción. AP

 

Los Bolsonaro, políticos de extrema derecha y que hicieron campañas con mensajes contra la corrupción, niegan haber cometido un delito y dijeron que Queiroz es quien debería explicar los otros pagos.

Queiroz ha eludido dos solicitudes que le hicieron los fiscales de Río de Janeiro para que dé su testimonio, alegando problemas de salud. Hace unas semanas dio una entrevista por televisión en la que negó haber cometido alguna irregularidad, pero brindó pocos detalles. Solo dijo que es un “empresario” que ha recibido préstamos personales de los Bolsonaro.

El vicepresidente Hamilton Mourao trató de restar importancia al caso, diciéndole al sitio G1 el lunes que la investigación no afecta al gobierno y que es problema de Flavio Bolsonaro.

Los cuestionamientos sobre la pesquisa están aumentando en momentos en los que Jair Bolsonaro realiza su primer viaje internacional como presidente para asistir al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

Se prevé que Bolsonaro exponga a la comunidad internacional su compromiso para reformar la corrupción endémica y la economía inestable de Brasil. En su llegada a Davos el lunes, comentó a los reporteros: “Daremos el mensaje más amplio posible desde que asumimos el poder: Hay un Brasil nuevo”.

Bolsonaro tiene tres hijos que ocupan un cargo público por elección. Los tres participaron en la campaña presidencial de su padre y en propagar su mensaje contra la corrupción.

Flavio Bolsonaro dijo ser objeto de una persecución y que los fiscales violaron su privacidad.

El fiscal de distrito de Río, Eduardo Gussem, dijo en una conferencia de prensa el lunes que los fiscales no han quebrantado las leyes de privacidad, citando para ello una ley de 20 años de antigüedad. Añadió que el regulador financiero está investigando a un total de 27 diputados estatales por posibles pagos irregulares.

El caso recibió mayor escrutinio la semana pasada cuando los abogados de Flavio Bolsonaro pidieron al Supremo Tribunal Federal suspender el caso de Río de Janeiro debido a que el hijo del presidente es un senador electo. Los funcionarios federales en Brasil solo pueden ser juzgados por el máximo tribunal, una inmunidad legal que los Bolsonaro criticaron durante sus campañas.

El magistrado Luiz Fuz concedió la solicitud de Flavio Bolsonaro, causando indignación entre los críticos y simpatizantes de Bolsonaro por igual.

No ha habido evidencia concluyente sobre la posibilidad de pagos irregulares que involucren al chofer del hijo del presidente. Pero dichos pagos a menudo forman parte de un sistema de corrupción que es común en algunos niveles más bajos del gobierno de Brasil, en el que los empleados dan una parte de sus salarios como soborno al político.

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