El aparato dental creado por un emprendimiento chileno que levantó US$1 millón en inversión en EEUU

Es a partir de una necesidad técnica que nace este dispositivo, con el cual su creador, un dentista, y su socio deciden emprender y crear Purple Dental, empresa que ahora busca entrar a mercado del rubro en ese país.

Por Pablo Contreras Pérez

Todo quienes estén leyendo esta nota, levante la mano a quién le gusta ir al dentista. Sin poder saberlo, se puede presumir que muy pocos –o nadie- lo hicieron. Y es que esas visitas a sentarse con la boca abierta no son muy agradables. Pero hay un aparato, que puede parecer muy simple, pero que está siendo un avance interesante tanto para los pacientes como para los propios dentistas.

Purple Dental Gentileza

Se trata de “Tori” un aparato ergonómico del emprendimiento chileno Purple Dental, que tiene forma de una “Y”: con un brazo bloquea la zona del tratamiento cercano a la lengua, mientras el otro brazo empuja suavemente la mejilla, lo que entrega al especialista un mejor espacio de trabajo y reemplazar los comunes eyectores de saliva y bolas.

El aparato fue creado por Ignacio Rippes, en noviembre de 2013 y en circunstancias un tanto particulares. “Mi socio, él estuvo en Filipinas después de un tifón que hubo allá y ahí estuvo con ayuda humanitaria, tratando a muchos niños sin asistencia, entonces cuando estás tratando sin asistente, tienes que tener los instrumentos dentales en la mano y ahí se le ocurrió la idea de hacer un instrumento que aislara de forma fácil los dientes y permitiera a un dentista, con o sin asistente, trabajar de forma más efectiva”, cuenta Daniel Budnik, socio y cofundador de Purple Dental

Con ese primer prototipo rudimentario, empieza a trabajar acá Chile con sus pacientes y colegas le empiezan a decir que les gustaría probarlo y es ahí cuando decide emprender, postulando a plataformas como Start-Up Chile y GaneshaLab.

Budnik se suma al emprendimiento cuando él estaba estudiando en Boston, allí se conoce con Rippes. “Ahí postulamos a una aceleradora, que es la más grande del mundo, que es Mass Challenge y quedamos, entramos, levantamos capital y nos quedamos allá”. Incluso tuvieron contacto con Forsyth Institute, que es uno de los principales centros de investigación dental y craneofacial en el mundo.

A la conquista del mercado gringo

Purple Dental Ignacio Rippes (izquierda) y Daniel Budnik (derecha), fundadores de Purple Dental / Gentileza

Pero la meta de estos dos emprendedores era más ambiciosa y eso rindió frutos. Hicieron una última ronda de capital con la red de contactos que habían creado y lograron levantar una inversión de un millón de dólares. A partir de eso es que ahora, en marzo próximo, tienen planeado entrar de lleno al mercado de EEUU.

Durante este proceso han llamado la atención de empresas más grandes, pero descartan vender su idea por ahora. Afirma que “tuvimos un acercamiento cuando estábamos en MassChallenge, en donde uno de los principales distribuidores dentales nos preguntó si nos interesaba hacer un trato de exclusividad y les dijimos que preferíamos salir al mercado nosotros solos”. En ese sentido, consideran que saliendo al mercado “vamos a estar en una posición muy interesante para que estos distribuidores, que podrían ser potenciales compradores, pudiesen pensar en adquirirnos”.

Ahora están en la etapa de la producción masiva para cumplir sus objetivos inmediatos y de mediano plazo, donde la sustentabilidad también es un elemento considerado, tomando en cuenta que este aparato es desechable.

Budnik indica que lo están trabajando con plástico reciclado “y estamos buscando alternativas de plástico más sustentable, por ejemplo, plástico sacado del océano o de plástico industrial reciclado, cosa de que si bien es un producto desechable, en el fondo que todo este plástico que se está usando esté saliendo de otras partes y no sea un contaminador extra que se está metiendo al medio ambiente”.

Junto con ello, indica que también están avanzando en darle un valor agregado a este invento y están trabajando con la Universidad de Boston en incluir biosensores, por ejemplo, para medir la información que puede entregar la saliva sobre alguna enfermedad, aunque ahora están enfocados en lo que se les viene para marzo. “Después buscamos, en el plazo de un año y medio a dos años, llegar a mil dentistas allá”, apunta Budnik.

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