Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica desmiente relación entre anticonceptivos y la depresión femenina

La respuesta surge luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) publicara un estudio al respecto.

Por Consuelo Rehbein

 

Recientemente, se volvió a hacer referencia mediática a un estudio realizado con registros sanitarios daneses y bajo lineamientos de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), que advierte que el uso de anticonceptivos hormonales podría causar (como efecto secundario) depresión grave y tendencias suicidas en las mujeres.

No obstante, el presidente de la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica (Socheg), Patricio Barriga, lo desmiente tajantemente.

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El médico aclara que este estudio fue publicado en noviembre de 2017 en Europa y es conocido por la comunidad médica y profesionales de la salud mental.

“Es conocido el impacto que tienen las hormonas en las mujeres pero no son causa ni de suicidio ni de depresión”, enfatiza, advirtiendo que “traer de nuevo a la palestra este supuesto, crea confusión y puede acarrear el abandono de un método que es seguro, eficaz y recomendado por prescripción médica; es decir, este estudio constituye información cruzada que puede afectar negativamente la salud de las personas, sin proponer estrategias efectivas para la prevención del suicidio”.

"La depresión es multifactorial"

Agrega que “la depresión es una enfermedad multifactorial y está modulada por distintos factores de riesgo, en los cuales los anticonceptivos hormonales no son un factor asociado ni reconocido por la sociedad médica, ni tampoco por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Respecto al estudio, Barriga comenta que fue realizado en base a registros de salud en Dinamarca y asoció el intento de suicidio -y el suicidio propiamente tal- en población usuaria de métodos anticonceptivos hormonales, con un riesgo que se muestra mayor en jóvenes de 15 a 19 años.

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“Lo que se vio fue un solo una muy escasa asociación de riesgo, que no significa causalidad; por lo tanto, es peligroso plantear este tipo de información porque puede implicar el abandono de un método de anticoncepción efectivo de control de la fertilidad y exponer a la población al riesgo de embarazo no deseado”,  argumenta.

Salud pública

La alarma que puede generar en la población una información errónea interfiere en lo logrado en políticas de salud pública en Chile, como la reducción de la tasa de embarazo adolescente en un 50%, desde el año 2012.

A propósito de ello, el presidente de la Socheg recuerda cuando en 2009 el laboratorio Gedeon Richter insertó en el mercado chileno la anticoncepción hormonal de emergencia con levonorgestrel y que se comercializa en Chile con el nombre de Escapel, pues “generó un gran debate en torno a los efectos nocivos que podría tener esta llamada pastilla del día después en la salud de las mujeres”.

No obstante, “a la fecha, ni la OMS ni las agencias reguladoras ni las sociedades científicas, de ninguna parte del mundo, restringen el uso de la anticoncepción de emergencia por asociarse a alguna condición de salud o enfermedad de usuaria”, aclara.

Población informada

Pese a lo anterior, el especialista dice que “todavía existen algunas trabas de tipo legislativo para el libre acceso a esta pastilla, que actualmente, no necesita receta médica, aspecto que aún desconoce una parte la población. “Este fármaco no ha demostrado hasta ahora efectos nocivos o contraindicaciones en la salud de las personas y, por lo mismo, tampoco podría asociársele al riesgo o intento de suicidio; exponer a una mujer a la posibilidad de un embarazo no deseado por sí solo, eso sí es un factor de riesgo”, considera.

Finalmente y sobre efectos no deseados  de las pastillas anticonceptivas, el Dr. Barriga explica que “éstos son muy poco probables y excepcionales,  pero se pueden detectar con controles ginecológicos adecuados y  apropiada consejería anticonceptiva”.

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