Matilde y Agustín, la historia de quienes recibieron órganos del bombero que sigue salvando vidas en un país con 1 donante cada 100 mil personas

Matilde Pizarro (4) y Agustín Cortez (6) recibieron el trasplante que tanto estaban esperando gracias al bombero mártir.

Por Fresia Ramírez

Una larga caravana de más de 600 bomberos, con carros bombas pertenecientes a distintos cuerpos otras regiones fue la encargada de dirigir el tránsito de la caravana fúnebre del heroico Nicolás Soto. Ahí la ciudad de Villarica se llenó de flores, bocinazos y muestras de cariño para el bombero que el pasado 12 de febrero falleció tras un accidente mientras combatía los incendios que ya llevan más de 18 mil hectáreas consumidas en la Región de La Araucanía.

El héroe hacía trabajos de auxilio para salvar a uno de sus compañeros, lo golpeó un balde de un helicóptero en su cabeza, y tras nueve días en coma, falleció. Sin embargo, para Edward Pizarro, “en el momento del accidente no sólo salvó a una, sino que a dos personas”. Pizarro es padre de Matilda, niña de cuatro años que recibió uno de los riñones de Nicolás, y para su padre ella sería la otra persona a la que salvó. Pero la verdad es que si lo vemos de esa forma, serían al menos la vida tres personas salvadas las que Nicolás lleva en su espalda. Esto ya que Agustín Cortez Capurro, pequeño de seis años y proveniente de Talcahuano, también fue salvado por su donación.

Aunque ser donador en Chile es muy fácil, ya que todos los mayores de 18 años se convierten en donantes, no es un misterio que la donación de órganos en el país tiene al menos un problema. Sólo 10 de cada millón de habitantes, es decir, 1 entre 100 mil personas, llegan a donar sus órganos. Y a pesar de que esta es una cifra histórica, que presenta un aumento de un 55% de donantes desde 2009, casi dos mil personas se encuentran a la espera de un órgano en el país.

Decisión de la familia del bombero

El pasado 15 de enero el Senado aprobó el segundo trámite constitucional del proyecto que establece que la familia no podrá oponerse a la voluntad hecha en vida por el donante y viene a complementar la Ley sobre Trasplante y Donación de Órganos. De aprobarse el documento, el equipo médico debería darle a la familia que no tenga un postura clara un plazo de 24 meses para discutirlo.

Pero mientras esta iniciativa descansa en el Congreso, pacientes que llevan años de espera deben continuar su vigilia. Tal como lo estaban antes de la afortunada madrugada del 13 de febrero, las familias de Matilda y Agustín.

“Yo agradezco mucho a la familia, no he podido contactarme con ella para poder agradecerle este enorme gesto, no tengo palabras para describirlo. También se agradece que la familia haya respetado la decisión de Nicolás porque le salvó la vida a mi hijo y a una persona más y eso se valora. Y se va a valorar para toda la vida y para siempre”, dijo a Publimetro Francisco Cortez, padre del pequeño Agustín.

Conectados a través de Nicolás, él y Matilda coincidieron en el Hospital Calvo Mackenna donde el equipo médico les realizó el debido trasplante. Para Pizarro es “fundamental y salva demasiadas vidas, es muy tonto no donar, no sacamos nada con enterrar nuestros órganos y que se pudran en vez de salvar otras familias (…) nadie está libre. Nicolás siempre estará con nosotros y le soy mis condolencias a toda la familia. Muy valiente Nicolás y muchas gracias”.

Y es que la decisión de la familia es la traba hoy, pero para el ex seremi de Salud, dr. Patricio Silva, la “única manera” es la educación. “Para obtener una mayor donación de órganos no se puede basar en campañas. Lo que hay que hacer es un programa de educación, un proceso continuo, permanente y a lo largo de todos los años”.

Agustín

Agustín Cortez tiene seis años y sufre de insuficiencia renal crónica. Por padecer esta enfermedad desde que tenía sólo dos meses dependía de una máquina con la que se dializaba todos los días, durante 12 horas en la noche. Junto a su familia el pequeño “Agu” esperaba desde agosto del año pasado un riñón y finalmente el – pasado, Nicolás Soto les cambió la suerte.

Venían desde Talcahuano, donde viven, al control mensual que les corresponde en el Hospital Luis Calvo Mackenna, en Santiago. El control se realizó con éxito y la familia Cortez Capurro se encontraba en el terminal de buses para volver al hogar. Sin embargo una llamada les cambió la vida. El equipo médico le informó la posibilidad de que hubiera un donante y, esperanzados, se quedaron. Volvieron corriendo al hospital ya que de existir el trasplanta, tenía que hacerse en ese instante. “Esperamos toda la tarde y llegó la noche y nos dijeron que había un donante”, dijo a Publimetro Francisco Cortez, de 24 años, padre de Agustín.

Al comienzo el riñón no se adaptaba como los doctores querían, pero los padres del pequeño tenían claridad sobre que lo más importante era la paciencia. Con este sentimiento es que el pequeño ha salido adelante desde que comenzó su enfermedad. Hoy ya está evolucionando bien y sus padres están muy agradecidos de “la familia de Nicolás, a los doctores, al equipo técnico, a toda la gente que ha mandado muchas buenas vibras y cariño”.

Matilda

Matilda Pizarro recibió el mejor regalo que pudo esperar en su cumpleaños número cuatro. Y es que la pequeña llevaba toda su corta vida esperando un riñón. La niña nació en 2015 acompañada de una terrible enfermedad: el síndrome de Potter. Una patología provocada por la falta de líquido amniótico dentro del útero, que en casos como el de Matilda resulta en la ausencia de riñones funcionales.

“Al momento de nacer fallecería a las pocas horas, tenía un riñón de dos centímetros”, contó a Publimetro Edward Pizarro, su padre de 22 años. Por esos difíciles días donde ni Edward ni su padre ni su hermana eran compatibles con el órgano, también sufrieron el abandono de la madre. “La dejo desde que nació, y apareció y no quiso asumir ni nada de eso”.

Pero el optimismo es parte importante de esta pequeña familia, y siguieron adelante con una máquina de diálisis de la que ahora, con el órgano donado por Nicolás Soto, se despedirán. También proseguirán a “darle comida por su sonda ya que ella ya no sentía apetito y todo lo encontraba malo”. Felizmente y por la donación del bombero al que le están “enteramente desde el fondo de mi corazón” agradecidos, la pequeña Matilda está asimilando positivamente el órgano. “Está reaccionando súper bien. Ha evolucionado de manera espectacular, le está funcionando el riñón”, contó.

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