Temporeros del fuego: las condiciones en que los brigadistas de la Conaf combaten las llamas en todo Chile

Jornadas extenuantes de trabajo, mala alimentación y salarios insuficientes, son parte de las cosas que reclaman los combatientes en tierra de la Conaf.

Por Gabriel Arce

Una hallulla con pasta de cerdo, un jugo néctar en caja y una mini barra de chocolate. Esa fue la colación que generó indignación en Twitter cuando un brigadista de Conaf publicó la colación que recibió luego de 12 horas combatiendo las llamas en el sur de Chile durante el fin de semana.

En efecto, se trataba de la ración destinada para "recargar energías", luego de una extensa jornada que no es más que otra dentro de las largas semanas que tienen a gran parte del sur, especialmente a La Araucanía y Aysén, de rodillas contra las llamas.

En Chile, la fuerza terrestre para combatir incendios de la Conaf se reduce a unas 2.800 personas, cuerpo coordinado regionalmente según la contingencia lo amerita. Y gran parte no está conforme.

El fin de semana, de hecho, unos 150 brigadistas de La Araucanía iniciaron la llamada "huelga de brazos caídos", para exigir a las autoridades regionales de Conaf una mejora en las "precarias e indignantes condiciones laborales".

Pablo, seudónimo que usa un brigadista que este lunes combatió la alerta roja en Cañete, La Araucanía, sabe de eso. Por temor a no ser recontratado en la próxima temporada, prefiere mantener el anonimato. ¿Su labor? maniobrar la motosierra. "Mi trabajo es peligroso porque debemos ser la punta de lanza de la cuadrilla cuando enfrenta un incendio. Debemos abrirnos paso y definir el mejor lugar para ingresar al bosque", cuenta el joven.

Se trata de su novena temporada como brigadista, de las cuales una la pasó como combatiente tradicional, otra como jefe de cuadrilla y siete como motosierrista. "Me anoté en la postulación de octubre y en noviembre me fui al cuartel para combatir incendios", dice, agregando que su contrato debiera finalizar en marzo.

Largas jornadas

Se trata de la condición transitoria de los combatientes, que, al llegar la época estival, se convierten en una especie de temporeros del fuego. Pablo relata que, con incendios desatados en su región, las jornadas llegan fácilmente a las 12 horas continuas. "Primero entré por la plata, que tampoco es tanta. Pero ahora lo hago porque le tomé cariño, tengo mis amigos y me gusta colaborar cuando llega la temporada de incendios", relata.

Pese a que su labor consiste en deambular peligrosamente por las llamas y abrir paso en el bosque para su cuadrilla, el joven de La Araucanía relata que recién el pasado jueves recibió los pantalones de su uniforme, siendo que el equipo debió estar plenamente disponible en octubre. Algo similar le ocurre a su otro compañero, dupla en la motosierra que recibió sus botas hace dos semanas.

"Nos hemos enterado por nuestros colegas en Magallanes, Octava y Novena región, que a los trabajadores aún les están facilitando uniformes reciclados. Se seleccionan algunos, los meten a la lavadora y se los vuelven a entregar a los brigadistas. Esos uniformes ya no tienen la misma resistencia ni las propiedades ignífuga que tenían en un inicio", advierte Felipe Peña, socio y gerente de la Cooperativa de Brigadistas Forestales (Coopebrif).

Brigadistas Atón

El dirigente fue uno de los precursores de los reclamos en el Congreso en 2015, situación que dice "jamás fue atendida". "El problema de las raciones alimenticias persiste. Conaf carece completamente de una logística, un Plan Nacional de alimentación, tanto en base como en terreno. Si piensa que un pan con paté y un par de chocolates es alimento de un brigadista, estamos pésimo", sostiene.

De eso da fe Pablo. "En el cuartel tenemos hora de colación, y comemos alimento al estilo militar, que no siempre es la mejor en variedad y sabor", dice. Eso sí, lo peor se da cuando combaten incendios:"Allí se da una colación cada 12 horas, la rec, como le llaman. Son dos barras de cereales, una gatorade chica, maní salado chico y dos galletas pequeñas", relata·.

"Venimos detallando los problemas hace años. En este gobierno, el director ejecutivo de Conaf nunca nos ha querido recibir. Cuando se sentó a conversar con los colegas de La Araucanía fue porque el gobierno central se lo exigió. (José Manuel) Rebolledo no es el liderazgo que necesitamos. La Conaf está carcomida por los conflictos internos que el mismo Rebolledo ha protagonizado", señala por su parte Peña.

Tanto la cooperativa, como el sindicato autónomo de brigadista, instarán estas semanas en las comisiones de Trabajo del Congreso para que se discuta con urgencia un nuevo plan estratégico para las temporadas de incendios, y que incluya a los combatientes terrestres.

El precio de retar al fuego

Entre sueldo base, bono por movilización y horas extra, un brigadista hace unos 380 mil, según cuenta Felipe Peña, socio y gerente de la Cooperativa de Brigadistas Forestales (Coopebrif). Los dirigentes gremiales consideran la cifra como cifra como deficiente, considerando el alto riesgo del oficio. Y eso que las horas extraordinarias, dicen los brigadistas, no son ningún incentivo: apenas se pagan $1.600 por hora extra.

"Algo que nos perturba, es que cada vez que los brigadistas alzan la voz, la gente tiende a criticar nuestra vocación. Es molesto cuando la gente nos compara con bomberos porque ellos así lo eligieron, nosotros somos trabajadores del Estado con remuneración. Nosotros nos internamos en el bosque, lidiamos directamente con las llamas y jamás pararíamos si hay una casa en peligro", afirma Peña.

Hay tres niveles entre los propios brigadistas: los combatientes, los motosierristas y los jefes de brigada -únicos trabajadores fijos-. Pablo, que combate en La Araucanía, es del segundo lote. Haciendo todas las horas extra que puede, dice que recibe unos 420 mil líquidos al final del mes. Eso sí, aclaran, ninguno se salva de dormir en colchonetas, jornadas extenuantes de trabajo y pequeñas raciones de alimento.

 

El miedo a no ingresar

Pablo, el brigadista que combate en Cañete, decidió usar un seudónimo para evitar problemas al postular el próximo año. Eso, según Felipe Peña, representante del gremio, es una práctica habitual de Conaf. "El brigadista no tiene seguridad laboral, no por el hecho de ser transitorio, sino por el hecho de que cualquiera que efectúe una denuncia o queja, firma su sentencia de muerte", dice.

Para entrar, dependiendo de cada región, se debe postular a las convocatorias de septiembre y octubre. Luego viene el examen psicológico, la entrevista personal y el control físico. De ser aprobados, su ingreso al combate se hace de manera escalonada, según la contingencia.

"Si tienes diferencias con las jefaturas, van a utilizar criterios de exámenes psicológicos, que los manipula la Corporación, exámenes físicos o su hoja de vida para negar el reingreso al próximo año. No resulta extraño que un trabajador estuvo 10 temporadas apto para trabajar y misteriosamente al próximo año la hoja de ingreso desaparece", agrega Peña.

 

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