Por qué científicos pusieron bombas bajo el hielo Antártico y cuál fue el importante hallazgo que realizaron

La investigación se realizó en la cuenca del glaciar Totten, que tiene 30 kilómetros de ancho y un grosor de hasta dos kilómetros, tiene el potencial de elevar los niveles del mar en 7 metros.

Por Nathaly Lepe

La Antártica es uno de los lugares de más difícil exploración en la Tierra, y aún guarda innumerables misterios. Sin embargo, equipos de trabajo de todo el mundo buscan respuestas a los misterios que la rodean y a una de las mayores preocupaciones que existen actualmente, cuál es el efecto real que está teniendo el calentamiento global en sus hielos eternos.

Por ese motivo, un equipo del Programa Antártico Australiano pasó todo el verano estudiando lo que existe bajo la superficie de uno de los glaciares más grandes de la zona este del continente helado -el glaciar Totten- y sus resultados podrían ayudar a comprender cómo la fusión de los glaciares afectará a los océanos. 

La idea era descubrir si bajo la superficie hay roca o agua, como lagos subglaciales o el océano, debajo del hielo y para ello realizaron una serie de explosiones controladas, a 2 metros de profundidad, para poder escuchar el sonido reflejado.

Gracias a este "estudio sísmico", los investigadores australianos lograron determinar por primera vez una red de lagos bajo el hielo.

Al respecto, el glaciólogo de la División Antártica Australiana, doctor Ben Galton-Fenzi, explicó que con este trabajo se estableció que la velocidad a la que viaja el glaciar está determinada por lo que atraviesa.

"Si hay roca de fondo debajo del glaciar, está pegajoso y se moverá más lentamente, pero si hay agua o sedimentos suaves, el glaciar se moverá más rápido", sostuvo. 

"Este estudio nos ha demostrado por primera vez que hay cantidades sustanciales de agua contenida en lagos subglaciales, no muy lejos del océano, de los que sabemos muy poco, agregó. 

Predecir el derretimiento de glaciares

El investigador del equipo australiano, agregó que los resultados demuestran que el flujo de agua dentro y fuera de estos lagos tiene el potencial de ejercer un control poderoso sobre la velocidad con que el hielo fluye hacia los océanos.

"Entonces, esta investigación es fundamental para ayudarnos a predecir cómo el derretimiento de los glaciares antárticos cambiará los océanos del mundo hacia el futuro", dijo. 

Sobre la forma en que realizaron el trabajo, el doctor Galton-Fenzi, sostuvo que "estas explosiones enviaron ondas de sonido, que luego hicieron eco en diferentes capas en el hielo y la roca de fondo. Colocamos geófonos a lo largo de la superficie del glaciar para escuchar el sonido reflejado, lo que nos da una imagen de lo que hay debajo del hielo".

Cabe mencionar que la cuenca del glaciar Totten, que tiene 30 kilómetros de ancho y un grosor de hasta dos kilómetros, tiene el potencial de elevar los niveles del mar en 7 metros, pero se necesita más investigación para predecir con precisión la velocidad a la que podría ocurrir.

El proyecto fue apoyado por el Consejo de Investigación Australiano, Antarctic Gateway Partnership y el Antarctic Climate and Ecosystems CRC.

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