Informe del Seguro de Cesantía y del Sistema de pensiones ¿un indicador para hablar de empleo?

Luego que se diera a conocer el último informe de la Superintendencia de Pensiones, hacemos un análisis del uso de este medidor, para hablar de empleo.

Por Biarly Sepúlveda Solís

La Superintendencia de Pensiones (SP) dio a conocer las cifras del Informe Mensual del Seguro de Cesantía y del Sistema de Pensiones. Según estos números, en el último año se habrían creado más de 203.000 empleos formales.

Esta cifra se contrapone, de cierta manera, con los números entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas, los que dan cuenta que durante el 2018, en el trimestre junio-agosto el desempleo llegó a un 7,2% y en el trimestre septiembre-noviembre la tasa de desocupación llegó a un 6,8%.

La economista de London School of Economic y docente de la Universidad Central, María José Becerra, afirma que “para el caso concreto de estimar cifras de desempleo con datos de pensiones, yo no lo consideraría una fuente fiable, porque hay que entender que la recolección de los datos que llega a la superintendencia de pensiones, son datos de aquellos empleos formalizados, o de independientes que declaran. Acá se está obviando una gran cantidad de empleos que son precarios o informales, pero que también son empleos, que no necesariamente están cotizando para el seguro de desempleo o el sistema de pensiones.

Bajo este premisa, se entiende que las cifras del sueldo promedio de los cotizantes, que declara el informe, es de $844.852, lo que se aleja de la realidad del total de los chilenos, que en promedio no obtiene como sueldo más de 400 mil pesos. Como declara la académica “el informe habla de un segmentos de la población de carácter medio y alto (…) el subsegmento mejor posicionado de la población frente a toda la sociedad chilena”

Finalmente, la especialista aseguró que “es un error subestimar la labor del Instituto Nacional de Estadística, pero esto no comienza ahora. Comienza con el censo 2012, donde había una política de estado de un gobierno anterior, para generar un Censo. Aquí se intentó cambiar la metodología y hay que recordar que no era una metodología generada solo del INE, sino que también tenía apoyo de la CEPAL (Comisión Económica para America Latina y el Caribe), entonces se subestima a la CEPAL y luego lo que la historia nos señala es que hubo que hacer ese Censo de nuevo, porque las nuevas metodologías no estuvieron de acorde a como se había planteado en esta política de estado, de contar a las chilenas y los chilenos”

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