Qué tesoros y reliquias se salvaron y cuáles no del devastador incendio de la catedral de Notre Dame en París

¿Qué queda de Notre Dame tras el incendio? Las llamas lograron devorar esta joya del arte gótico, repleta a su vez de innumerables tesoros de los últimos siglos, cuyo valor es incalculable. Aun así, muchas obras pudieron salir intactas de Notre Dame gracias a la acción de “una cadena humana”, en palabras de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, compuesta por los bomberos, los agentes de seguridad, el equipo del arzobispado y los técnicos del Ministerio de Cultura francés

Por Agencias

Los bomberos declararon este martes que triunfaron en una batalla de más de 12 horas para extinguir un infierno que devoraba la emblemática catedral de Notre Dame de París, un incendio que destruyó su aguja y parte de su techo, pero que no afectó a sus campanarios ni a la llamada Corona de Cristo.

Lo que quedó en pie fue una estructura ennegrecida del monumento inmortalizado por Victor Hugo en su novela de 1831 "El Jorobado de Notre Dame", un inmueble que ha sobrevivido a casi 900 años de la tumultuosa historia de Francia, pero que fue asolado por el fuego en medio de las obras de renovación al comienzo de la Semana Santa.

Los emblemáticos campanarios del templo parecían intactas y según las autoridades también sobrevivió casi intacto el órgano de 8.000 tubos, junto con otras reliquias, gracias a que los bomberos rápidamente implementaron un plan establecido para salvar varios de sus obras del patrimonio cultural.

El vicealcalde de París, Emmanuel Gregoire, expresó "el enorme alivio" de las autoridades ante el buen estado de varias de las reliquias, como la Corona de Cristo, que fueron trasladadas a "una ubicación secreta" después del incendio.

También quedaron a salvo varias estatuas, que hace pocos días fueron sacadas del lugar para obras de restauración.

Al amanecer del martes, se veían numerosos arquitectos y expertos examinando las dos torres que alojan las campanas, de unos 69 metros de altura.

"El incendio está totalmente apagado" y los servicios de emergencia están "estudiando el movimiento de las estructuras y extinguiendo los residuos humeantes", explicó Gabriel Plus, portavoz de los bomberos de la capital francesa.

"La tarea, ahora que ya no hay riesgo de incendio, es restaurar al edificio, ver cómo la estructura puede mantenerse en pie", dijo el viceministro del Interior Laurent Nunez enfrente del edificio.

El arzobispo de París, Michel Aupetit, dijo a la radio RMC: "La Catedral de Notre Dame fue destruida, pero no el alma del pueblo francés".

Las autoridades consideran que el fuego se debió a un accidente, posiblemente como resultado de las labores de restauración que se llevaban a cabo en el lugar, una joya arquitectónica de relevancia mundial. Sin embargo, eso no ha aliviado el duelo nacional.

El fiscal de París, Remy Heitz, declaró que la investigación será "larga y compleja". Dijo que unos 50 investigadores participan en la averiguación y que interrogarán a empleados de cinco empresas contratadas para realizar renovaciones al techo del catedral, donde al parecer comenzaron las llamas.

Heitz relató que la primera alarma sonó a las 6:20 p.m. del lunes, pero que no se detectó fuego alguno. La segunda alarma fue a las 6:43 p.m. y que a partir de ahí se descubrieron las llamas en el techo de la catedral.

El hecho de que probablemente se trató de un accidente no hizo nada para aliviar el sentimiento de luto colectivo.

"Notre Dame sobrevivió la historia revolucionaria de Francia y ahora esto ocurrió durante labores de reconstrucción", comentó el ex ministro de Cultura Jack Lang.

El presidente del país, Emmanuel Macron, se comprometió a reconstruir una catedral que calificó como "una parte de nosotros" y pidió ayuda exterior para hacerlo.

Las estatuas religiosas que se retiraron la semana pasada del tejado de la catedral dentro de las obras de restauración de la monumental aguja del templo también se salvaron de las llamas.

Las imágenes de cobre de tres metros de alto, que representan a los 12 apóstoles y a los cuatro evangelistas y que observaban la ciudad desde el punto más alto de Notre Dame, a 96 metros, fueron enviadas al sur de Francia como parte de las obras de renovación de la aguja. Los trabajos estaban valorados en seis millones de euros (6,8 millones de dólares).

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