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Uno de los atentados más sangrientos: cómo fueron los ataques en Sri Lanka que enlutan al mundo con casi 300 muertos

Varias explosiones coordinadas golpearon iglesias y hoteles de lujo el domingo de resurrección en el país asiático Sri Lanka

El múltiple atentado en Sri Lanka se enmarca como uno de los más sangrientos en la historia tras dejar casi 300 muertos y más de 500 heridos.

Las explosiones coordinadas que golpearon iglesias y hoteles de lujo en Sri Lanka fueron obra de siete atacantes suicidas de un grupo armado esrilanqués llamado National Thowfeek Jamaath, indicó el ministro, Rajitha Senaratne.

Todos los suicidas eran ciudadanos de Sri Lanka, aunque las autoridades sospechan que tenían conexiones con el extranjero, explicó en una rueda de prensa el ministro de Salud, Rajitha Senaratne.

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El análisis de los restos de los cuerpos de los agresores dejó claro que eran atacantes suicidas, indicó antes Ariyananda Welianga, investigador forense. La mayoría de los ataques fueron obra de una persona, salvo el hotel Shangri-La de Colombo, donde se inmolaron dos personas.

Al momento hay 24 personas detenidas como sospechosos y el gobierno apuntó a extremistas religiosos como autores de la sangrienta matanza.

La mayoría de los fallecidos eran esrilanqueses, aunque los tres hoteles atacados y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio, eran frecuentados por turistas extranjeros. El ministro esrilanqués de Turismo dijo que al menos 39 turistas habían muerto en los ataques y otros 28 habían resultado heridos.

Estados Unidos dijo que había “varios” estadounidenses entre los muertos, mientras que Gran Bretaña, India, China, Japón y Portugal dijeron tener ciudadanos ente las víctimas.

El ataque

Seis explosiones casi simultáneas se produjeron en la mañana en un templo y tres los hoteles en Colombo, así como en dos iglesias en las afueras de la ciudad, según el general de brigada Sumith Atapattu, portavoz de las fuerzas armadas de Sri Lanka.

Las detonaciones iniciaron a eso de las 8:45 hora local del Domingo de Resurrección (18:00 hora del sábado en Chile) en la iglesia San Sebastián (católica) en Negombo, el templo San Antonio (católico) en Colombo, la iglesia de Sion (evangélica) en Batticaloa y los hoteles de lujo Shangri-La, Cinnamon Grand y el Kingsbur.

Las explosiones provocaron el desplome de techos y el estallido de ventanas, matando a feligreses y huéspedes en una escena tras otra de humo, sangre, vidrios rotos, gritos y aullido de alarmas. Las víctimas fueron retiradas de las bancas llenas de sangre.

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“Arrastraban a la gente para sacarla fuera”, dijo Bhanuka Harischandra, de Colombo, fundador de una compañía tecnológica de mercadotecnia que se dirigía al hotel Shangri-La de la ciudad para asistir a una reunión cuando éste fue atacado.

Después de algunas horas, otras dos explosiones ocurrieron en las afueras de Colombo, una de ellas en una casa de huéspedes, donde murieron dos personas, y la otra cerca de un paso a desnivel, dijo Atapattu.

Además, tres policías murieron durante un allanamiento en una vivienda en las afueras de la ciudad cuando sus ocupantes aparentemente detonaron explosivos para evitar ser arrestados, dijeron las autoridades.

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El lunes una nueva explosión ocurrió cerca de la iglesia de San Antonio, tras explotar un vehículo que se encontraba estacionado, mientras personal policial se encontraba justamente desactivando una bomba en el lugar, informó Reuters.

Advertencias

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Las autoridades de Sri Lanka no atendieron las advertencias de agencias de inteligencia sobre la amenaza de un ataque de un grupo islámico radical al que las autoridades atribuyen los ataques del Domingo de Pascua, dijo el lunes el ministro de Salud del país.

Agencias internacionales de inteligencia habían alertado varias veces a partir del 4 de abril, dijo Senaratne. El 9 de abril, el Ministerio de Defensa escribió al jefe de policía con información que incluía el nombre del grupo, señaló. El 11 de abril, la policía escribió a los responsables de la división de seguridad judicial y diplomática.

En un primer momento no estaba claro qué medidas, en su caso, se habían tomado al respecto. Las autoridades dijeron que se sabía poco del grupo, salvo que su nombre aparecía en reportes de inteligencia.

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Debido a la disfunción política en el gobierno, dijo Senaratne, el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, y su gobierno no fueron informados sobre esos reportes hasta los ataques.

El presidente Maithrela Sirisena, que estaba fuera del país en el momento del ataque, destituyó a Wickremesinghe a finales de octubre y disolvió el gabinete. El Tribunal Supremo terminó revocando su decisión, pero no se ha permitido acceder al primer ministro a reuniones del Consejo de Seguridad desde octubre.

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La policía investigaba los reportes de que las agencias de inteligencia de Sri Lanka habían recibido advertencias de posibles ataques, según dijeron las autoridades el lunes.

“Algunos agentes de inteligencia estaban al tanto de este incidente. Por lo tanto hubo un retraso en la acción. Deben tomarse medidas serias sobre por qué se ignoró este aviso”, afirmó el ministro de Telecomunicaciones, Harin Fernando. El ministro añadió que su padre había sabido de la posibilidad de un ataque y le dijo que evitara las iglesias populares.

Por su parte, el ministro de Integración Nacional, Mano Ganeshan, dijo que agentes de seguridad de su ministerio habían sido alertados por su división de la posibilidad de que dos agresores suicidas atacaran a políticos.

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