A pesar de dudas Cristina Fernández finalmente volvió a tribunales

La ex mandataria estuvo revisando papeles y leyendo mensajes en su teléfono móvil

Por Francisca Herrera

La ex presidenta argentina Cristina Fernández asistió el lunes a la segunda audiencia del juicio en el que está acusada de corrupción y que se celebra cuando está inmersa en la campaña para ser elegida vicepresidenta en los comicios generales de octubre.

La actual senadora opositora se situó junto a su abogado en la última fila de la sala del Tribunal Oral Federal 2, tal como hizo hace una semana al comienzo del proceso en el que es juzgada por presuntamente haber direccionado de forma discrecional obras públicas a un empresario allegado en la provincia sureña de Santa Cruz.

Los funcionarios del tribunal enumeraron varios de los proyectos de licitación y adjudicación de las más de 50 obras con las que supuestamente se benefició a empresas de Lázaro Báez, el empresario sospechoso de haber sido beneficiado con las obras viales. Algunos eran para la repavimentación de carreteras o el trazado de rutas.

Según la acusación de la fiscalía, la “asociación ilícita” que presuntamente encabezó Fernández y también funcionó durante el gobierno de Kirchner sustrajo "fondos del Estado" y "valiéndose de la legitimidad de los cargos" que ocupaban sus integrantes puso en funcionamiento una "maquinaria eficaz para direccionar" esos fondos a Báez para la ejecución de las obras.

Además, medios argentinos dieron a conocer que el fiscal de Carlos Stornelli al juez federal Claudio Bonadio la declaración como sospechosos del operador de Cristina, Eduardo Valdés, el ex secretario de Planificación Roberto Baratta, el abogado Carlos Zelkovicz y el ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi.

Asistió

La ex mandataria estuvo revisando papeles y leyendo mensajes en su teléfono móvil mientras varios empleados del tribunal se turnaban para leer la larga acusación en su contra y del resto de los 12 acusados, lo que llevará varias jornadas.

Fernández había solicitado no asistir a la audiencia, pero el tribunal señaló que eso era posible siempre que acreditara “la superposición de las funciones de la labor parlamentaria con la celebración de cada una de las audiencias de debate". Las comparecencias de la ex gobernante han estado rodeadas de fuertes medidas de seguridad y del apoyo de simpatizantes en las inmediaciones al edificio del tribunal.

De acuerdo con la ley argentina, los procesados deben estar presentes en las audiencias durante la lectura de la acusación, cuando declaran y cuando se da a conocer la sentencia. Se prevé que el juicio dure un año.

 

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