Argentino mató a su ex polola, a sus suegros y se suicidó sobre la tumba de su difunta esposa

El hombre usó un machete, un arma de fuego y un cuchillo carnicero.

Por Sebastian Foncea

Un crimen digno de una novela de Gabriel García Márquez sacudió a los habitantes de la localidad argentina de Tres de Abril, del departamento de Bella Vista, de la provincia de Corrientes.

El resumen de los hechos es el siguiente: un hombre de 45 años mató a su ex polola, de 25, a sus suegros y luego se suicidó. Pero no lo hizo en cualquier lugar sino que se quitó la vida sobre la tumba de su difunta esposa.

Gabino Franco había peleado hace una semana con Gabriela Soler, y la mujer, madre de tres niños, dejó la casa que compartían y se instaló en la de su mamá, Ana Soler, y de su padrastro,Isabelino Mendoza.

El peón campesino no soportó que lo dejaran y cegado por la ira fue en su moto azul de 100 centímetros cúbicos a arreglar cuentas con Gabriela. No andaba con las manos vacías porque iba a armado de una escopeta, un machete y un cuchillo carnicero.

Llegó a la casa de los papás de su ex, entró sin golpear y pilló a la mamá de Gabriela en la cama y la mató de un disparo. El marido de la occisa fue a ver qué había pasado, entró a la habitación y Gabino lo mató de un machetazo por la espalda.

En ese momento Gabriela llegó a la vivienda, luego de dejar a sus hijos en el colegio, y Gabino, sin previa provocación la mató con el arma blanca, mientras que la hermana de joven, María Soledad Soler, de 21 años, veía todo escondida en otra habitación para luego correr por ayuda cuando el homicida dejó el lugar en su moto.

El jefe de la policía de Corrientes, el comisario Félix Barboza, dijo que "en el interior de uno de los dormitorios de la vivienda se encontró a tres personas fallecidas, una producto de un disparo de arma de fuego y las otras dos con arma blanca".

Por su parte, el jefe de la unidad regional de Goya, Héctor Montiel, relató que "hay una testigo, una chica que sobrevivió porque no estaba en la misma habitación, logró escaparse y alertó a los vecinos para que avisaran a la Policía".

En el vehículo liviano el hombre recorrió diez kilómetros hasta el cementerio local y se estacionó junto a la tumba de su difunta esposa. Ahí se sentó sobre el lugar en que descansa la mujer, y con el cuchillo que llevaba entre sus ropas se cortó el cuello para morir desangrado minutos después.

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