Edward Rutherfurd: La Historia de la Humanidad a través de sus ciudades

El escritor inglés ha logrado atrapar a miles de lectores contando el pasado de un modo atrayente y singular.

Por Luz Lancheros

Cuando se habla de la Historia de la Humanidad, así, en mayúscula, se suele pensar en fechas, en grandes nombres que para muchos son relevantes cuando Google saca algún doodle y en batallas nunca vividas. Polvo insignificante. Pero se olvida que la Historia hace parte de un presente y de un futuro. Y que nos define porque quienes la han contado han sido los miles de hombres, mujeres y niños que alguna vez han habitado sus ciudades y han construido lenguaje, cultura, memoria.

Esto es lo que el escritor Edward Rutherfurd (cuyo nombre real es Francis Edward Wintle), ha creado con su saga de novelas históricas basadas en ciudades. Londres, París, Rusia, Nueva York, Russka: La novela de Rusia, El Bosque, Sarum y dos dedicadas a Irlanda, cuentan a través de edificios, música, e historias de familias y personas, una historia que en algunos momentos parece cíclica.

Metro habló con él sobre la historia, las ciudades y cómo creó un relato envolvente y fascinante de un tema que aún sigue incidiendo en nosotros con sus muchas complejidades.

P: ¿Por qué escogió las ciudades y lugares de sus libros para contar sus historias?

–Bueno, hay lugares en los que he tenido cierta conexión personal. Sarum (Inglaterra) es el lugar donde nací y donde se desarrolló mi niñez. Rusia era donde mi abuelo solía vivir. Y yo estuve fascinado por este lugar toda mi vida. Londres se supone que es el lugar que conozco mejor, donde trabajé y tuve mucha felicidad como hombre joven. Y el bosque de Sarum fue mi infancia (que pertenece a su novela llamada, precisamente “El bosque”) . Y tuve una relación con él hasta mis veinte años, pues iba a estar en él constantemente. Caminaba en él con mi perro y amé a mucha gente ahí. Si hablamos de ciudades, en Nueva York también viví un tiempo y mis hijos crecieron ahí. Eso significó mucho para mí.

Hay niños, especialmente una niña pequeña en el libro de Nueva York, de la India, que comienza el libro y otra niña que lo continúa que recuerdan a la relación que tengo con mi hija. Y es muy emocional. Mis amigos también vienen de familias de inmigrantes. Así que fui muy inspirado por eso, al tratar de describir la inmigración allí. Ahora, si hablamos de los libros de Irlanda, pasé mucho tiempo allí y por mis amigos irlandeses escribí de este lugar. Al comienzo pensé en un solo libro, pero fueron dos, porque había mucho material. Esto tomó mucho tiempo. Y bueno, si hablamos de París, parte de mi familia es francesa, tengo 14 primos viviendo allá. Así que todos son conexiones de una u otra forma.

P: Pero, ¿cómo contar en un libro el cambio y el viaje de una ciudad por distintas épocas de la Historia? Es muchísimo trabajo.

–Siempre me trato de hacer un cuadro entero de lo que contaré, es una obligación. Y la historia, por supuesto, es compleja, pero también muy caótica. Y siempre hay una gran tensión creativa y para un novelista histórico como yo para pensar cómo poner todas estas cosas juntas. De algún modo, supongo, ese es el desafío que abordo en el nivel creativo. Conozco a un pintor que dio una entrevista y él decía: “Antes de comenzar con la pintura, hago reglas para mí mismo. Inventar la dificultad”. Yo no tuve que hacer nada, en la Historia hay muchas dificultades y lo que dices tiene su punto. Es un gran desafío.

P: Claro, porque usted contó la Historia con ciudades. Y con familias. Y ese es un ángulo muy interesante.

–Bueno, escogí familias porque claramente, las ciudades son una colección de familias viviendo juntas por siglos. Y la gente se queda en el mismo lugar por mucho tiempo y no es algo que me haya tenido que inventar. Es algo que descubrí para mi propia sorpresa. Cuánto la gente podía vivir en un solo lugar. Así que, cuando hablaba de lugares, tenía que investigar las vidas que llevaban ahí. Y en medio de la investigación vi que habían familias como esas.

P: ¿Ha visto algún patrón que se repita en las historias de las ciudades que ha escrito?

–Sí, es muy interesante. Primero, que no puedo entender, todo lo que tenemos vía democracia. Yo amo el campo, pero todo empezó en lugares donde la gente puede ser libre y feliz. Si la gente ha estado en las ciudades por muchos años, tienen una estructura social distinta. Y estas estructuras–he descubierto– como lo vi en Londres y Dublín, así como en Nueva York, que si pones a la gente junta se organizan de la misma manera. Y el concejo que rige la ciudad, que usualmente es electo, sus líderes se vuelven corruptos, son reemplazados por otros y estos también se vuelven corruptos. Y así sucede en cada lugar y era.

P: En su opinión, ¿qué hace a una ciudad fascinante?

–Amo las construcciones. En todos mis libros de ciudades tienen importancia. Esta Stonehenge, que no está en una ciudad. En Londres está la Torre y la catedral de San Pablo, en París la Torre Eiffel y en Nueva York The Empire State. Sí, adoro los procesos de las construcciones. También todo lo que va junto: usualmente hay grandes historias sobre las construcciones y reúne a mucha gente humilde y a la gente rica en la sociedad. Y sí, los edificios son los que traen grandes historias y así como ellos tardan en construirse, también lo hacen las historias sobre estos.

 “Lo que se repite es que siempre la ciudad elige líderes que se vuelven corruptos. Luego estos son reemplazados por otros líderes igual de corruptos. Pasa en cada ciudad y época”

 

P: ¿Qué opina de fenómenos como la gentrificación, la burbuja inmobiliaria y la segregación?

–Es un gran problema y un nuevo problema en las grandes ciudades capitales. Y se genera porque los grandes millonarios siguen comprando muchas propiedades, pero no viven ahí. Antes, por ejemplo, en la Era Medieval, ricos y pobres vivían juntos. La gente no lo sabe. Y desde el siglo XVIII la gente estuvo más segregada. Pero ahora se puede decir que esos ricos, por ejemplo en Nueva York, también contribuyeron grandemente a la cultura construyendo museos, librerías, teatros. Pero era antes. Ahora los ricos compran y no viven ahí. Y no contribuyen en nada a la ciudad. Y el problema que tenemos hoy es peor que el que teníamos antes.

P: ¿Qué ciudad representa el futuro para usted?

–Probablemente, Nueva York. Para los años 50, Nueva York tenía la industria eléctrica y el puerto. Estaba el mundo de las pequeñas fábricas, el de “West Side Story”. Luego estas se fueron, así como las compañías y la ciudad pasó a ser un centro financiero. Y pasó algo sorprendente, la gente ama estar en una ciudad vibrante y llena de cultura, quieren vivir ahí y las compañías comenzaron a volver. El costo es estar en un lugar atractivo para la gente que trabaja ahí. Y tienen que hacer algo sobre el housing, porque los precios son ridículos. Pero te sorprendería lo rápido que cambian las cosas. Hace 30 años no era así. La ciudad se volverá todavía más epicentro de la industria y esos cambios de la sociedad, por ejemplo, lo que ha pasado con Internet. Y será el centro de la cultura y la sociedad porque es un lugar divertido para estar. Y quizás eso pase en el futuro.

 

 

 

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