Lisboa le declaró la guerra a los scooters eléctricos

Los residentes lo describen como una epidemia de monopatines que no los deja caminar.

Por AP.

En Santiago varias comunas están atestadas de scooters, y los principales damnificados son los peatones que deben caminar haciéndole el quite a los vehículos.

En Portugal pasa algo parecido, porque las autoridades del casco antiguo de Lisboa tomaron medidas contra lo que los residentes describen como una epidemia de patinetas eléctricas, las cuales quedan abandonados en las aceras.

El consejo municipal, que se encarga de los vecindarios alrededor del castillo medieval de San Jorge y el distrito comercial del centro de la ciudad del siglo XVIII introdujo multas de hasta 300 euros (340 dólares) el lunes para las compañías cuyos scooters alquilados cubran las aceras y otros espacios públicos de la capital portuguesa.

Las compañías también tendrán que cubrir los gastos del retiro de los scooters por parte de las autoridades.

Otras ciudades europeas también sopesan medidas para equilibrar las necesidades de los transeúntes y de los conductores de patinetes.

En el último año, nueve compañías han inundado Lisboa con miles de patinetes eléctricos, como parte de la llamada revolución de movilidad en la que los clientes de dichas empresas rentan los este medio de transporte para pequeños traslados por la ciudad.

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