Sin abrir el cráneo: Tumores cerebrales ahora se pueden extirpar con rayos gamma

En el "Día Mundial del cerebro", quisimos investigar más sobre esta nueva tecnología que evita tener que cortar el cráneo y que ya está disponible en Chile.

Por Consuelo Rehbein

Los tumores cerebrales benignos son bastante frecuentes. Los tumores benignos crecen en forma lenta y no contienen células cancerosas, y dentro de los más comunes se encuentran el Meningioma y el Schwannoma Vestibular, tumores que hoy en día, son posibles de tratar de manera ambulatoria gracias a la técnica de los rayos gamma.

Antiguamente la única opción era intervenir el cráneo, cortándolo para tener acceso al cerebro, lo que era una técnica bastante compleja. Con cicatrices, como el menor de los problemas en un escenario complejo. Gracias a los avances de la tecnología de la salud, hoy esto ha sido reemplazado por la técnica de rayos gamma.

Un complemento o reemplazo

cerebro Con esta técnica ya no se tendría que abrir el cráneo. / Captura

Este nuevo sistema de radiocirugía viene a complementar y en muchos casos reemplazar las cirugías convencionales para tratar tumores cerebrales.

Algunos de sus beneficios son su menor riesgo, no requiere de apertura del cráneo, es altamente precisa en su realización, no requiere de hospitalización o si se define, esta es mínima y permite acceder a ubicaciones intracraneales no accequibles por otras terapias.

Dentro de los beneficios de esta técnica, que no requiere incisión, está en posibilitar una mejor calidad de vida del paciente, disminución de los costos por procedimiento, no requiere anestesia general, excepto en casos especiales y niños, y una casi nula interrupción en el quehacer cotidiano y laboral del paciente.

¿Cómo funciona?

¿De qué manera actúan los rayos gamma en este tipo de tumores? Según explicó Claudio Lühr, neurocirujano y director médico del Centro Gamma Knife, quienes utilizan la técnica,  existen dos mecanismos.

tumor Los rayos alcanzan el tumor, sin tener que abrir la cabeza. / Captura

“Cuando una célula recibe un impacto de radiación, el ADN del núcleo se altera radicalmente de tal manera que la célula no es capaz de duplicarlo y al no ser capaz de duplicarlo, no se puede multiplicar deteniendo así su crecimiento producto del daño que la radiación ocasionó en el ADN. Este es el primer mecanismo de acción sobre el tumor”.

En resumen, la radiocirugía daña el material genético (ADN) en las células del tumor. Las células pierden su capacidad de reproducirse y se detiene su crecimiento. El segundo mecanismo es a través del efecto de la radiación sobre los vasos sanguíneos del tumor.

Los tumores, como cualquier órgano, necesitan para vivir aportes en nutrientes como oxígeno y glucosa y este aporte llega a través de los vasos sanguíneos.

Gran porcentaje de éxito, con menos riesgos

“Con esta técnica  tiene alrededor de un 95% de control tumoral en caso de los Meningiomas y de 97% en los Schwannomas y no tiene las complicaciones ni los peligros que conlleva una cirugía  abierta. Por ejemplo, en el caso de los Schwannomas Vestibulares (neurinoma acústico) los pacientes sometidos a cirugía se arriesgan a desarrollar parálisis facial y/o pérdida auditiva completa, entro otros riesgos que implica esa cirugía”, comenta el doctor Lühr

¿Existe la posibilidad de detectar de manera simple este tipo de tumores? Según indica el especialista, “el Schwannoma Vestibular podemos detectarlo con síntomas como pérdida auditiva progresiva, vértigo e inestabilidad o trastorno del equilibrio. En el caso de los Meningiomas, depende de donde estén ubicados. Por su parte, los tumores de Hipófisis, pueden dar síntomas hormonales característicos y pueden comprometer el campo visual", añadió.

 

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