Más que energía limpia: plantas de energía solar emergen como posible entorno de preservación para las abejas

La sinergia entre polinización de cultivos y parques fotovoltaicos da una nueva oportunidad a estos insectos en peligro, y cuyo rol en el planeta es vital.

Por Consuelo Rehbein

En el ecosistema todos juegan un papel importante. Pero las abejas, que son uno de los componentes fundamentales de esta cadena, están en serio peligro de extinción debido a una serie de factores que de llegar a concretarse, podría afectar fuertemente la producción alimentaria global, ya que estos insectos polinizan casi el 75% de los cultivos. Esto, según un estudio de la Sociedad Americana de Química.

Por fortuna, las abejas han adquirido la ayuda de un impensado aliado: la energía solar. Diversos estudios, incluido el citado anteriormente, han arrojado que el terreno circundante a los parques fotovoltaicos se ha transformado en tierra ideal para la proliferación de plantas que atraen a varios insectos polinizadores, principalmente abejas.

Si bien frecuentemente estos terrenos son cubiertos con pasto o gravilla, el cultivo de flores silvestres o plantas nativas puede ser útil para que los insectos polinizadores proliferen.

Una ventaja no planificada

Conversamos con Jorge Leal Saldivia, country manager de Solek, quien señala que “con los años, la energía solar no solo se ha desarrollado para entregar energía más limpia y poder diversificar la matriz, sino que también ha demostrado ser de importante ayuda para el ecosistema en general”.

Otro descubrimiento es que las plantas solares ubicadas cercas de terrenos agrícolas podrían mejorar sustancialmente el rendimiento de los cultivos, lo que se expresa en mayor polinización, crecimiento y cosecha acelerados; optimizando el uso de los suelos.

Por otra parte, para la agricultura la inserción de paneles solares también puede ayudar a optimizar el uso de la energía eléctrica e incluso perfeccionar el sistema de riego y, en varios casos, ayudar al crecimiento de pastizal apto para el consumo del ganado, incrementándolo en un 90% y aumentando la eficiencia del uso del agua en un 328%.

Así quedó de manifiesto en un estudio realizado por la Universidad de Oregon y el Departamento de ingeniería biológica y ecología de los Estados Unidos. Se siguen realizando más estudios de este tipo, para seguir descubriendo nuevas ventajas, no esperadas, de las energías limpias.

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