Continúa el infierno en las cárceles de Brasil: cuatro presuntos líderes del motín murieron cuando eran trasladados a otro recinto

Los fallecidos eran parte de los 30 presos esposados, sospechosos de participar en los hechos violentos del lunes

Por AP

Cuatro presos presuntamente involucrados en un motín carcelario en Brasil han muerto de asfixia al ser trasladados a otro reclusorio, informaron el miércoles las autoridades, que seguían tratando de identificar a los 58 presos que murieron en el hecho.

La oficina de seguridad pública del estado de Pará informó que los cuatro fueron descubiertos ya fallecidos cuando el vehículo llegó a la cárcel del pueblo de Marabá. El vehículo, añadieron, tenía cuatro compartimientos y llevaba 30 presos esposados, sospechosos de participar en los hechos violentos del lunes en la prisión de Altamira.

Las autoridades dijeron que los cuatro muertos pertenecían a la misma pandilla. Estaban entre 46 que estaban siendo reubicados a otros centros penitenciarios, incluso a unos más estrictos bajo administración federal.

Las autoridades locales confirmaron el martes que 33 de los presos fueron trasladados a la capital estatal, Belem, desde donde serían llevados a otras instalaciones.

Cadáveres

Para el martes las autoridades habían entregado sólo 15 de los cadáveres. Los expertos forenses dijeron que la tarea se hace lenta debido al tamaño reducido de las instalaciones y a la falta de luz, que los obligaba a dejar de trabajar a las 6:30 p.m.

Ante el peligro de tener los restos humanos en el calor amazónico, los cadáveres fueron llevados a un enorme camión refrigerante.

Decenas de familiares frustrados pasaron el día esperando frente a la morgue donde algunos de ellos se desmayaron al ver los cadáveres decapitados de sus seres queridos. Dieciséis de los presos fueron decapitados.

Las autoridades estatales dijeron que los enfrentamientos del lunes estallaron cuando el grupo local Comando Classe A atacó un ala de la prisión que aloja a miembros de la pandilla rival Comando Vermelho, o Comando Rojo.

Los miembros del Commando Classe A incendiaron los contenedores que albergaban temporalmente a los reclusos pertenecientes a Comando Vermelho mientras se construía otra ala. La mayoría de las víctimas murió por asfixia.

“Claramente es una declaración de guerra en contra del Comando Vermelho”, dijo Jean-François Deluchey, profesor adjunto de ciencias políticas en la Universidad Federal de Pará, quien ha estudiado la región durante 20 años.

Infierno en las cárceles de Brasil

En muchas prisiones brasileñas los custodios están ampliamente rebasados en número y pasan apuros para mantener el control de la siempre creciente población de reclusos, además de que los líderes de pandillas con frecuencia dirigen sus actividades tras las rejas.

Las autoridades no han revelado la causa exacta de los ataques recientes en Altamira, sólo confirmaron que fue una lucha entre grupos delictivos. Sin embargo, varias de las últimas masacres al interior de prisiones se han atribuido a enfrentamientos entre pandillas por el control de rutas de narcotráfico en el Amazonas.

En mayo, una serie de motines carcelarios en el vecino estado de Amazonas dejó 55 presos muertos. En el 2017, más de 120 presos murieron en hechos de violencia en cárceles del norte del país.

"Es la misma lógica, el mismo movimiento”, estimó Deluchey. Añadió que Comando Rojo tiene una fuerte presencia en el norte y está tratando de expandirse.

Deluchey dijo que es difícil confirmarlo con certeza, pero que hay versiones de que Comando Classe A, una banda al parecer surgida al interior de la Prisión Altamira, está vinculada con otra poderosa pandilla brasileña, Primer Comando Capital.

Las masacres más recientes representan un desafío para el gobierno derechista del presidente Jair Bolsonaro, un ex capitán del ejército.

Bolsonaro hizo campaña enfocándose en una postura severa contra la delincuencia y prometió reducir la violencia en Brasil, incluso en sus sobrepobladas prisiones.

El martes, Bolsonaro habló por primera vez de la matanza en un video publicado en el portal de noticias G1. “Pregúntales a las víctimas de quienes murieron ahí lo que piensan”, respondió cuando la prensa le preguntó qué pensaba sobre fortalecer la seguridad en la prisión de Altamira.

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