Neuroderechos: el futurista escenario legal que abre la inteligencia artificial en Chile y la urgente necesidad de regularlo

Nuestros pensamientos, capacidades, personalidad y poder de decisión, están el centro de esta discusión y Chile no quiere quedarse atrás . Un grupo interdisciplinario prepara el primer texto para legislar este tema.

Por Felipe Betancour

Un ejemplo simple para comenzar y reflexionar. Una persona sin extremidades incorpora a su cuerpo un brazo biónico para realizar tareas como levantar una taza de café o doblar una camiseta. Con su aparato de última generación, el o ella saluda a un colega con un apretón de mano. En ese gesto de simpatía la maquina falla de manera inexplicable y aprieta de manera violenta hasta romper los dedos del otro sujeto. ¿Quién es el culpable? Las opciones son: el ingeniero  que creó el brazo, el programador que ideó el software o la persona que se supone controla el aparato.

La escena puede parecer futurista, irreal y distópica, sin embargo, ese es el tipo de situaciones que se quieren debatir y normar a partir de la presentación de un texto hecho por un grupo interdisciplinario de trabajo, el cual se prepara para entregar el primer marco legar y ético para reconocer los neuroderechos, todo coordinado a través de la Comisión de Desafíos del Futuro del Senado.

Pedro Maldonado, investigador del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, es parte de este equipo y explica de manera simple que se entiende por neuroderechos.

"Básicamente son el reconocimiento de que la inteligencia artificial y la modificación del cerebro pueden impactar en alguna característica, que los humanos consideramos propia, y por lo tanto deben ser resguardadas para que no exista un mal uso de estos. Principalmente se refiere a la privacidad de datos, la identidad y la equidad de las personas", explica el académico.

La propuesta de neurodatos

El equipo está desarrollando la propuesta para que nuestro país lidere el primer piloto a nivel mundial de protección ética y legal de los neurodatos. Esto, a fin de establecer un ejemplo y demostrar que es posible avanzar para regular su relación con la inteligencia artificial, el impacto ético, biológico, su relación con la mantención de la dignidad de la persona, y los desafíos que surgen dada las implicancias propias del desarrollo.

Otro de los problemas que se han planteado los científicos en la relación entre humano y el desarrollo tecnológico son las mejoras al cerebro. En la actualidad ya se abre la posibilidad de implantar chips en el cerebro y de esta manera hacer más capaces a cierto humanos sobre otros, todo dependiendo del poder adquisitivo, abriendo una nueva brecha de desigualdad.

Maldonado pone sobre la mesa otra problemática que debiese regularse con el reconocimiento de los neuroderechos.

“Actualmente existen técnicas de imageonología que permiten muy crudamente tener una línea de pensamientos de un sujeto. Eso sugiere que uno en principio podría mirar la actividad del cerebro y predecir más o menos, hoy muy malamente, qué cosas está pensando la persona. Si esto se llega a sofisticar, lo que es cosa de tiempo, una persona podría estar expuesta a que todos sus pensamientos y privacidad mental esté expuesta al escrutinio de alguien".

Y aunque el profesor Maldonado está consciente de que los neuroderechos van a tener impacto dentro de los próximos 10 o 20 años, “no podemos esperar hasta entonces para empezar la discusión”.

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