Sandías y tomates: entre los productos que podrían subir de precio por la sequía

Ayer la Metropolitana se sumó a las regiones declaradas en emergencia agrícola por escasez hídrica, lo que podría impactar en el valor de varios productos.

Por Pablo Contreras Pérez

Primero fueron Coquimbo, Valparaíso y O'Higgins, pero desde ayer, la Región Metropolitana se sumó a la alerta por falta de agua al ser declarada en emergencia agrícola.

La medida abarca a 17 de las 18 comunas rurales de la región. El ministro de Agricultura, Antonio Walker, indicó que “vamos a disponer, gracias a la activación de los recursos de emergencia, de $733 millones, quiero especialmente agradecer a la intendenta y al gobierno regional, que van a aportar $600 millones para esta emergencia agrícola y a través del Indap, el Minagri aportará $133 millones".

Por ahora, son cuatro las regiones del país que están en esta crítica situación hídrica, lo que podría poner en riesgo la producción de una serie de productos alimenticios, trayendo consigo una eventual alza de precios, aunque no sería ahora.

“Muy probablemente tendremos alzas de precios a fines de la primavera y en el verano, donde los efectos serán más marcados”, sostiene Ricardo Poblete, académico de la escuela de Economía y Negocios, U.Central.

Considerando que aquí el agua es el problema ¿se puede esperar que los productos que consumen más agua suban más de valor? Poblete enumera que probablemente las alzas más considerables se verán en sandías, melones, pimentones, tomates y choclos. Y añade que “afecta más a las plantas cuyo sistema radicular es más superficial, como son las hortalizas, algunos granos y algunos frutales como los berries, frutillas, particularmente”.

Sin embargo, se sabe que, por ejemplo, las paltas son una de las frutas que requiere grandes cantidades del vital elemento, siendo una de las industrias que incluso ha estado en el foco de la polémica a nivel mundial. “Además, está muy concentrada en zonas como Petorca, la Cruz y otras de la Región de Valparaíso", recuerda el académico, donde la sequía es severa.

Pese a ello, estima que “buena parte de nuestras paltas viene actualmente de Perú, de manera que es previsible que la demanda se vea satisfecha vía la importación y el impacto en los precios se debería ver poco afectada, excepto alzas especulativas”.

Otro producto a observar es la papa, que también requiere de mucha agua, “pero su cultivo cubre casi todo el territorio, con algunas zonas más destacadas, incluso del sur como Carahue y Chiloé, de modo que no es probable su escasez y si hay alzas, no será por la sequía”, asegura.

Falta de planificación

Desde el Estado se toman medidas para ir en ayuda de los agricultores mediante la entrega de recursos y la planificación de construcción de embalses. Sin embargo, desde el mundo acádemico se critica la falta de planificación y anticipación.

“La gente se está agarrando la cabeza por la baja precipitación, pero en lugares del mundo, como en Israel que es desértico, son importantes desde punto del vista agrícola”, sostiene Rodrigo Savé, académico de la Escuela de Agronomía de la U. Mayor.

En ese sentido, el docente apunta a la falta de mayor aplicación de innovación en la materia para enfrentar este tipo de contingencias. De hecho, aporta un dato histórico llamativo y dice no entender por qué no se aplica en la actualidad. “En 1872 se desanilizaba agua en Antofagasta y se obtenían 20 mil litros”, lo que se realizó hasta 1917, cuenta. Insiste en que “tenemos un problema de implementación tecnológica”.

Savé pone otro ejemplo y menciona a Japón, donde dice que son capaces, en un espacio de media cancha de fútbol, cultivar 10 mil lechugas, gracias a que usan un sistema hidropónico con tecnología LED.

Por ello, critica el quedarse en mecanismos como los que se usan actualmente para resguardar el recurso. “Poner enbalses requiere de una tarea compleja, disponer de zonas de inundación, con el costo que tiene el agua embalsada”, apunta.

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