¿Vegano, celíaco o judío kosher? Esta app te guiará y alertará qué puedes comer

Una experiencia personal fue el punto de partida para crear esta herramienta que simplifica la compra para personas que, por opción u obligación, tienen una alimentación distinta.

Por Pablo Contreras Pérez

Si usted es vegetariano o vegano seguramente se preocupa de leer los ingredientes de los productos que compra para evitar consumir alguno que tenga origen animal. Y si no lo hace, confía en que si dice que es solo de verduras, solo contiene ese tipo de ingredientes.

Eso hizo Sebastián Wilson. “En noviembre del año pasado, me compré una sopa 'Maruchan' de vegetales, porque soy vegetariano, pero no muy sano en realidad", reconoce. Cuenta que "me la estaba comiendo y caché que tenía un sabor raro y me di cuenta que tenía caldo de pollo, a pesar de haber sido de vegetales”.

Esa experiencia gatilló en este emprendedor una idea que no materializó hasta que fue a un curso donde uno de los oradores era uno de los creadores de Cornershop. “Me quedó dando vuelta la idea, pero no profudicé mucho. Y en marzo en la Universidad de Chile se hizo una clase que se llamaba ‘La Clase’, que la hacían Cornershop, Fintual y NotCo y la primera la hizo Pablo Cuevas de Cornershop y fue super inspirador para mí”, afirma.

Y la experiencia la tenía ya que tenía una empresa desarrolladora de aplicaciones. Y cuando se decidió, se lo comentó a su socio. “Hablé con Gabriel que es mi actual CTO y amigo de mucho tiempo y le dije ‘¿qué opinarías si dejamos todos los clientes que tenemos y nos dedicamos a hacer una cuestión no más?’ y me dijo ‘dale, démosle’”. Fue así que partió "Ok to Shop".

Esta aplicación busca entregar información de si un producto tiene algún ingrediente de origen animal, gluten, que provoque alergia, etc., solo escaneando su código de barras.

Ya disponible para Android y iPhone, funciona creando el perfil con un nombre de usuario (sin ningún dato personal) y señalando cuál es su restricción alimentaria. Así, al momento de escanear el código se indicará con un ticket verde si lo puede comer, sello amarillo si hay dudas o una alerta roja si lo tiene prohibido. Además se informa de los ingredientes, información nutricional, sellos, certificados, trazas, nombre del productor e incluso productos sustitutos si es que no lo puedes consumir.

Equipo Ok to Shop Este es el equipo tras la app: Arriba (izq a der): Alejandro Cerda (publicista), Gabriel Cortés (CTO) y Sebastián Wilson (CEO). Abajo (izq a der): Josefa Meléndez y Amaru Latorre, nutricionistas de la U. de Chile. / Gentileza

De las fotos a las alianzas

Una vez cerrada la empresa anterior, en marzo se lanzaron de cabeza a esta app. Y analizando cómo llevarla a cabo, el radio de acción se amplió. “Antes de tirarnos a la piscina, investigamos y vimos que si esto le servía a un vegetariano, lo mismo le sirve a un vegano, celíaco o cualquier persona que tenga alguna restricción”, explica Wilson.

De hecho si le pregunto que es el E120, carmín de cochinilla, rojo carmín, ácido carmínico ¿sabe qué son? Se trata del mismo ingrediente que sirve como colorante rojo para jugos o yogures y es elaborado, ni más ni menos, de una especie de chanchitos de tierra. Así, un producto que lo contenga no podría ser consumido por veganos o, incluso, aquellos que profesen determinadas religiones que les prohíben consumir insectos

En ese sentido, añade que “lo que quería hacer era simplificar la lectura de ingredientes. Entonces ya no nos quedamos solo con el nicho de los vegetarianos, sino que de toda la gente con restricciones y es un grupo muy grande, más de un tercio de la población en Chile y el mundo”, subraya.

A su vez, esta app también es colaborativa, ya que los propios usuarios pueden alertar si hay un producto no incluido. Así, puede sacarle fotos y mandarlo al equipo de la plataforma para que sea analizado y luego ingresado.

Y como todo emprendimiento partieron de manera muy artesanal, ya que al principio se acercaron a los supermercados “y nadie nos pescó” dice Wilson.

A partir de ello, cuenta que “contratamos a un montón de jóvenes para que fueran al supermercado y les sacaran fotos a los productos y todo eso asociado al código de barras y nos hicimos como de 8 mil productos distintos”. Actualmente ya tienen más de 13 mil productos y con esa base de datos ahora el retail sí los tomó en cuenta y ya están negociando alianzas con dos de los grandes supermercados.

Esta app ya tiene más de 1.000 descargas en apenas dos semanas y la idea es seguir creciendo. “Nuestra meta es llegar al millón de usuarios antes de un año. Yo creo que es totalmente alcanzable, pensando que solo vegetarianos hay un millón en Chile”, indica.

Así, señala que el plan durante el primer el año es posicionarse bien en Chile, para luego, “de la misma mano de los grandes retailers con los que estamos viendo alianzas, queremos llegar a Argentina, Perú, Colombia, México, para en el fondo abarcar el mercado latinoamericano y luego ojalá el mundo completo. Dominar el mundo”, dice riendo.

Financiarse para emprender

Para todo emprendedor, el tema del financiamiento es una de las piedras de tope, pero Wilson desdramatiza este aspecto. De hecho, Ok to Shop solo ha sido llevada a cabo con recursos propios hasta ahora. En ese sentido, intenta dar un consejo a partir de su propia experiencia.

“Pasé por emprendimientos anteriores en los que me tocó de todo, depender de los fondos Corfo, de inversionistas privados y no fueron buenas experiencias. El tema de depender mucho de la inversión de privados te hace depender de que todas las decisiones tienes que consultárselas (…) mucho reporte, mucha reunión (…) te quita tanto tiempo y tanto foco que al final terminas convirtiéndote en un generador de reportes para el inversionista y no dedicado a tu producto”, afirma.

Respecto a recursos como los de Corfo, si bien dice que ahora están postulando a ellos, expresa que “hay un vicio que se le produce a algunos emprendedores, que yo lo tuve, y es que creen que si no ganan el fondo entonces el proyecto no sirve y no se puede hacer y que si no gano el siguiente se me va a acabar la plata y morí”.

En ese sentido, recomienda que “no puedes ser adicto a Corfo. Tienes que ocupar la Corfo como un empujón y después financiarte con lo que más vale que es la plata de tus clientes”, concluye.

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