Guerra de poderes remece los cimientos de Perú que amaneció con dos presidentes

El mandatario Martín Vizcarra disolvió el Parlamento, mientras que los congresistas lo depusieron a él y nombraron en su cargo a quien era su vicepresidenta.

Por Sebastian Foncea

Perú es una bolsa de gatos porque no está claro quién manda a quién, pero el origen del caos en el país que parecía marchar en orden, se remonta a las últimas décadas de su política.

Alberto Fujimori gobernó entre 1990 y el 2000, por corrupción huyó a Japón, luego decidió volver para enfrentar a la justicia y está preso desde el 2007, pero su legado se plasmó en el fujimorismo, tendencia política de derecha liderada por su hija.

Keiko Fujimori usó el apoyo popular de su papá para cimentar una ascendente carrera política que la llevó al congreso, y peleó voto a voto la última presidencial en la que perdió con Pedro Pablo Kuczynski, quien fue destituido de la presidencia en marzo del año pasado por corrupción, al estar vinculado a coimas de la empresa Odebrecht. En su reemplazo asumió su vicepresidente Martín Vizcarra.

vizcarra AP

La hija de Fujimori también estaba metida con Odebrecht y por eso hace 19 meses está presa. Keiko continuó dirigiendo el partido Fuerza Popular que hasta ayer era mayoría en el Parlamento, y eso fue lo que desencadenó la guerra sin cuartel entre el poder Legislativo y el Ejecutivo.

Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional podría haber determinado la libertad de Keiko, y el Congreso designa a sus miembros, por eso Vizcarra quería modificar la forma en que se conforma el organismo. Los parlamentarios se negaron a que lo hiciera antes de designar a un nuevo miembro, por eso ayer el presidente amparado en la Constitución disolvió el Parlamento.

Los congresistas de oposiciones no se quedaron de brazos cruzados y al mismo tiempo el Parlamento declaró la “incapacidad temporal” de Vizcarra y lo sacaron del cargo por un año. Así, de acuerdo a la ley, asumió la primera magistratura del país la vicepresidenta en ejercicio, Mercedes Araóz.

"Es mi deber como ciudadana, mujer, madre y vicepresidenta asumir este mandato. Lo más fácil habría sido renunciar. No me corro a mis responsabilidades por más difíciles que sean las circunstancias", dijo Araóz, quien calificó como “inconstitucional” la disolución del Congreso.

Perú quedaba con dos presidentes, entonces los jefes de las fuerzas armadas para inclinar la balanza manifestaron su apoyo a Vizcarra, y masivas manifestaciones realizadas en las principales ciudades del país también adhirieron al presidente depuesto por el Congreso.

En tanto, Vizcarra convocó a nuevas elecciones parlamentarias para el 26 de enero, según un decreto publicado en el diario oficial.

El edificio del Parlamento amaneció cercado por la policía y hasta ahora el poder Ejecutivo en ejercicio sigue siendo el mismo de ayer. Sólo hasta ahora, esta historia continuará…

"Legislativo deslegitimado"

El historiador peruano, José Ragas, profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica, explicó que "era un desenlace  de una crisis que se había prolongado, Vizcarra había anunciado que tomaría una decisión mucho más fuerte que las que había tomado cuando le habían negado la moción de confianza propuesta Ejecutivo en el Congreso. Se esperaba algo así, pero la situación se pudo haber prolongado en el tiempo".

Del Congreso, Ragas dijo que es una entidad deslegitimada que ha cimentado un gobierno paralelo que no cuenta con respaldo popular, y que su actuar es rechazado por juristas.

hisotirador Cedida

-¿Había pasado antes algo así en Perú?

-Lo más cercano fue cuando Fujimori disolvió el Congreso el 92', pero fue diferente porque en esa ocasión no hubo enfrentamiento. Lo cerró para garantizar impunidad en casos de corrupción que involucraban a su familia. También ocupó los medios de comunicación y el Poder Judicial y buscó llamar a elecciones para que una Asamblea Constituyente le garantizara impunidad. Un escenario diferente al actual.

-¿Qué debería pasar?

– Están convocadas las elecciones del Poder Legislativo y habrá una transición ordenada ya que el gobierno cuenta con el respaldo de las fuerzas armadas y de la policía.

– ¿El apoyo de las fuerzas armadas es determinante?

– A diferencia de lo que hubiera pasado hace 30, 40 años, en esta ocasión el respaldo es legítimo y constitucional. Además ni siquiera hay toque de queda y garantizarán la institucionalidad para que el proceso sea ordenado.

– ¿El fujimorismo goza de buena salud?

– Lo que ha hecho es refugiarse en el Congreso. Sus líderes están en la cárcel y sólo defienden sus intereses.

– ¿Recuerda algún presidente que no haya sido salpicado por la corrupción en el último tiempo?

– Quizás el más reciente fue Valentin Paniagua, del 2000 al 2001, pero fu un periodo corto y de transición. A partir de ahí, y mucho antes de los 80', todos han estado involucrado con actos de corrupción. Incluso Alan García se suicidó ante el inminente arresto por las pruebas en su contra.

– ¿Por qué la vicepresidenta aceptó el cargo?

– Ella nunca estuvo alineada del todo con Kuczynski, y mucho menos con Vizcarra, no había alianza entre ellos y muchas decisiones importantes no le fueron comunicadas a por desconfianza. Ella había sido ministra de Alan García.

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