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Levantarse a las 5.00, llegar a las 23.30: la fórmula inhumana para que las comunas periféricas se sumen al “método Fontaine” y viajen en la tarifa baja del Metro

Una avalancha de críticas generó la frase del ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, quien dijo que la baja en la tarifa del horario bajo del Metro era una oportunidad para quien madrugue. Hicimos el cálculo y los horarios son imposibles.

(Sebastián Rodríguez/Sebastián Rodríguez)

El refrán dice «al que madruga, Dios lo ayuda», ¿o es la tarifa lo ayuda? El ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, se despachó ayer una de esas frase que se recuerdan por largo tiempo, y que puso su figura al frente del escrutinio público. Varios, sin contemplación, le dieron con todo.

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Curiosa forma del secretario de Estado para verle el lado bueno a una noticia que a la ciudadanía le cayó como patada en el estómago. El comité de expertos para la tarifa del transporte público capitalino, decretó esta semana el incremento de $30 en el horario punta y valle del Metro. Sin embargo, el optimista de Fontaine vio en eso una «oportunidad».

«Se está rebajando fuertemente el horario bajo, de manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana, tiene la posibilidad de una tarifa más baja que la de hoy (…) Se ha abierto un espacio para que quien madrugue pueda ser ayudado”, dijo el titular de Economía con una sonrisa a CNN.

La frase fue un caldo de cultivo para las reacciones en redes, donde ex candidatas presidenciales, parlamentarios y seleccionadas chilenas se sumaron a la cita. «¿No le dará ni un poquito de vergüenza? ¿Ni un poquito?», escribió Beatriz Sánchez. «Lo suyo no sólo es carencia brutal de empatía, es también muestra de una total desconexión con la vida de miles de chilenos y chilenas de esfuerzo», publicó Maya Fernández. «¿Usted madruga para ser ayudado con su tarifa más baja, ministro?», se preguntó Fernanda Pinilla.

Lo de Fontaine hizo recordar al líder de la cruzada del «levantarse más temprano», el ministro del Trabajo Nicolás Monckeberg. «Si ese trabajador en vez de las 9 de la mañana llega a las 7.30, se va a demorar 20 minutos a la pega y va a llegar a su casa por lo menos una hora y media antes, porque no se va a ir a la hora del taco”, afirmó en mayo.

Punto aparte fue la frase de Felipe Larraín, de Hacienda, que coronó ayer la jornada de frases ministeriales curiosas. Para celebrar el IPC de 0,0% de septiembre, no halló nada mejor que invitar a los «románticos» a comprar flores, porque el mes pasado bajaron un 3,7% su precio.

A madrugar

Los dichos del titular de Economía dan para mucho debate, pero ¿qué hay de evidencia en todo esto? La Fundación Vivienda realizó el ejercicio de calcular a qué hora deben levantarse los santiaguinos para llegar al trabajo a las 8.00 am. El juego consistía en que todos se tomaban una hora entre la ducha, vestirse, desayunar y preparar a sus hijos, y que debían llegar a Tobalaba, zona que concentra gran número de puestos de trabajo.

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La ecuación contempla la velocidad de los servicios de buses (18.28 km/hr), Metro (32 km/hr) y caminata (3.6 km/hr), además de tiempos de espera y ubicación de estaciones y paraderos. Con eso, la mayoría de los habitantes de San Bernardo deben estar en pie a las 5.30 am para ser puntuales. ¿Los de Providencia? a las 6.45 am.

Fundación Vivienda

Ese cálculo, sin embargo, haría imposible que un sambernardino hiciera la combinación con el Metro durante el horario bajo, por lo que debería sacrificar otra media hora de sueño, al menos.

Pero la «estrategia Fontaine» puede ser aún mejor. Viajar en Metro sólo en horario punta saldría mensualmente $36.520 (22 días hábiles, ida y vuelta). En cambio, transitando exclusivamente en horario bajo, el gasto sería de $28.160, lo que conlleva a un ahorro de $8.360 al mes.

Vaya ofertón. Con ese monto, y según el ‘gustito’ que podría darse algún capitalino acomodado del sector oriente, un santiaguino esforzado podría comprarse un tarro de caviar -$5.990 los 100 gr en supermercados-, un helado danky ($1590), y un Sahne nuss chico ($600). Y lo mejor: aún quedarían $180.

Qué se puede hacer con el ahorro mensual.

¿A qué costo? «Tan solo» levantarse a las 5.00, hacer hora en el trabajo hasta las 20.45 y llegar a la casa a las 23.30. Lo mismo aplica para sectores de Maipú, La Florida, La Cisterna, Puente Alto y Quilicura.

«El ministro desconoce que la gente que más viaja en transporte público es la gente vulnerable y esa gente ya madruga. Ya paga pasaje en horario bajo. Él presume que la gente salga más temprano para ir a tomar el metro, pero lo piensa desde una realidad muy acotada de la gente que vive cerca del trabajo», señala Juan Correa, coordinador de investigación aplicada en Fundación Vivienda y realizador del cálculo.

«Los que tienen que levantarse muy temprano y salir muy tarde son la población vulnerable que vive en los 3 primeros quintiles y que vive en la periferia. Allí es donde no hay fuentes laborales. Tienden a trabajar en oficios que se concentran entre el centro de Santiago y Manquehue. Pierden 4 horas de su día en traslados y eso al final repercute en su calidad de vida», agrega el geógrafo.

El real consejo, para el experto, no debería ser para los que madrugan, sino que para las autoridades. «La política pública y habitacional nunca ha tenido un diálogo directo con el transporte, las obras públicas y la planificación de la ciudad. Generó que ciertos sectores se radicaran en la periferia sin estrategias para mejorar su calidad de vida», señala Correa.

 

 

 

 

 

 

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