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¿Solastalgia, depresión verde? expertos advierten sobre las consecuencias en salud mental que provocará el cambio climático

Podría afectar a jóvenes bombardeados de información desalentadora y gente afectada por el cambio en su entorno. En 2050, se estima que 150 millones de personas deberán migrar dentro de sus países por el cambio climático.

(RAUL ZAMORA/ATON CHILE/RAUL ZAMORA/ATON CHILE)

Fue en el año 2005 cuando el filósofo de la Universidad de Newcastle, Glenn Albrecht, acuñó el término «Solastalgia».  Lo inventó con el propósito de describir la angustia que, asociada a cambios en el medio ambiente cerca del hogar, podía deprimir o generar ansiedad en las personas. Pasó desapercibido durante varios años, pero apareció el cambio climático.

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Si bien no es un término oficial, la comunidad médica ya está hablando de los trastornos mentales que podrían venir acompañados por la desertificación, el crecimiento de los mares y el aumento de los fenómenos naturales catastróficos. Algunos lo llaman «depresión verde» o climate grief -pánico climático-.

La pregunta es ¿podría ser el cambio climático sinónimo de una crisis de salud pública asociada a la salud mental? La desesperanza y la falta de control, podrían ser los detonantes, dicen los expertos. La identificación del problema y el cambio de rol, su solución.

Daniela Pesce, académica del Centro de Estudios de Promoción del Buen Trato UC, dice que hay dos vertientes en el problema. «Hay un impacto que le estaría pasando a las personas más jóvenes, y es que se tienden que sentir ineptos o frustrados ante tanta noticia desalentadora por el planeta. El otro es más directo y responde a un escenario de crisis: ver que tus animales están muriendo o el lugar donde creciste está cambiando, que le pasa a agricultores y crianceros», dice la psicóloga.

Si bien para la experta este fenómeno es aún «solapado», le preocupa que no sea una temática que se aborde en profundidad como parte del propio cambio climático.

Por lo mismo, Ricardo Bascuñán, psicólogo y académico de la U. Central, afirma que, previo a que la evidencia científica constate una relación, hay dos factores que el cambio climático podría potenciar. «Hay elementos importantes en la desesperanza que tienen que ver con que uno tiene poco control de las cosas que le están sucediendo. El tema climático, al no controlarlo directamente, puede afectar los niveles de esperanza de las personas, que está estrechamente relacionada con la depresión», dice.

El tema es especialmente sensible, afirma Bascuñán, dado que Chile, junto a Corea del Sur, es el país OCDE con la tasa más alta de suicidios. «La cuestión climática, en el caso del suicidio, es una hipótesis con cierta evidencia. Sucede con la exposición a la luz: en los países nórdicos las tasas son más altas que los países del caribe, por ejemplo. Es importante investigar los otros efectos climáticos en la salud mental a futuro».

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En esa línea, Pesce afirma que los más afectados serían aquellos que, por temas ambientales, estarán obligados a reinventarse y generar crisis en su identidad. Según el Banco Mundial, el cambio climático obligará en 2050 a 150 millones de personas a migrar dentro de sus propios países. De eso ya saben crianceros del centro de Chile, que han debido llevar sus animales al Maule o el Biobío por la falta de agua y pasto.

«Ocurre con estas temáticas nuevas que aunque uno no identifique el problema como tal, eso no implica que no te afecte. Uno transita por la vida con toda esta sintomatología, esa angustia, nerviosismo y no sabe por qué. En el caso de las generaciones jóvenes, es importante situarse como alguien que toma acciones para resolverlo, que es parte de la solución. Eso hará un cambio en sentirse impotente», recalca la académica UC.

 

 

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