Clase media: ¿la menos considerada en medidas contra la crisis social?

Mientras el ingreso mínimo apunta a quienes más tiempo, la revisada reforma tributaria fijará impuestos a los más ricos a través de sus viviendas, aunque la definición de qué es estar en este segmento de la sociedad tampoco es algo que está muy claro cómo definirlo.

Por Pablo Contreras Pérez

El viernes pasado el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, sorprendió a muchos con unas declaraciones, a propósito de los impuestosque se aplicará a las casas de los “super ricos”. “El sector más rico de este país tiene el convencimiento profundo que es de clase media, y creo que ese es parte del problema que tenemos”, sostuvo.

¿Por qué pasa eso? “Esa percepción de estar al medio es bien chilena, es el ‘más o menos’, el ‘ni tanto ni tan poco’ o el ‘hasta por ahí nomás’. Así no se llama la atención por ser tan rico, ni por ser tan pobre”, sostiene Rodrigo Larraín, sociólogo y académico de la U. Central de Chile.

Pero el gran tema es definir qué es ser de clase media. En ese sentido, en mayo de este año, el centro de investigación -ligado a la derecha- Libertad y Desarrollo, presentó un estudio que definía a este segmento social, lo que corresponde a aquellos hogares cuyos ingresos totales se encuentran entre 1,5 y 6 veces la línea de pobreza.

De esta manera, se situó que quienes ganan entre $626 mil a $ 1,2 millones para un hogar de cuatro personas es clase media baja; mientras que la media sitúa a los hogares con ingresos de entre $1,2 millones y $1,8 millones; en tanto, la clase media alta se establece con un rango de hasta $2,5 millones.

Sin embargo, Jorge Rosales, investigador del Centro de Economía y Políticas Sociales de la U. Mayor critica esta definición, ya que no aborda la fragilidad de aquella población que depende de solo de un sueldo para vivir.

10.440 viviendas hay en Chile que tienen un avalúo fiscal sobre $400 millones y a las cuales se les aplicaría el impuesto del patrimonio inmobiliario, según TocToc.com

“Tenemos  en Chile 8,5 millones de personas que viven de un ingreso, pero hay 11,3 millones de personas endeudadas (…) Los salarios no alcanzan para el costo de vida”, subraya. Añade que la incertidumbre ante eventos nacionales o internacionales hace a gran parte de la población tener temor de caer fácilmente en la pobreza, por ejemplo, si pierde su empleo.

En ese sentido, si bien existen subsidios y otras políticas, tras la crisis no asoma ninguna nueva medida que apunte particularmente a este segmento de la sociedad, que muchos aseguran, es la gran protagonista de las manifestaciones.

“Lo dice la Ocde, medidas para las clases medias son: seguridad en la vejez con pensiones dignas; políticas eficientes para no volver a caer en la pobreza, como salud, empleo y educación de calidad y que haya remedios al alcance de todos”, ejemplifica Larraín.

De ingreso mínimo a ingreso base

Mientras se analiza la propuesta de Gobierno sobre el ingreso mínimo garantizado –que significará un salario menor a $300 mil líquidos- el académico de la U. Mayor hace una propuesta ya ensayada en otras partes del mundo.

“Mi opinión personal es algo muy radical: es plantear un ingreso básico universal, que es un monto que se entrega incondicionalmente para subsistir y cubrir los ingresos básicos”, plantea Rosales.

Eliminando cualquier otra medida social de subsidios focalizados, con una política como esta “le quitaríamos el estrés de llegar a fin de mes a las personas, podrían salir de sus empleos estresantes, podrían emprender”, apunta. Añade además que eso igualmente dinamizaría la economía porque personas tendrían un poder adquisitivo asegurado.

Un país que puso en práctica esta medida es uno que siempre se ha tenido como norte: Finlandia. En dicha nación nórdica, dos mil personas desempleadas recibieron durante dos años un ingreso básico de US$685 al mes, sin ningún tipo de condiciones.

Y pese a que los participantes reconocieron sentirse más felices y menos estresados, las tasas de empleo no mejoraron, por lo que el gobierno finlandés decidió terminar con esta política y se espera que las coclusiones finales se presenten en 2020.

Respecto a ello, Rosales afirma que este “fracaso”, “fue solamente porque el indicador de búsqueda de trabajo no mejoró, pero buscar trabajo no es lo único que se puede hacer, también estudiar”.

Además subraya que el ingreso básico universal “es el único que reconoce el trabajo doméstico como algo merecedor de valor”.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo