Aunque nada de optimismos desbordados: ecuación dólar – cobre daría un leve respiro a la golpeada economía chilena

Tras el estallido de la crisis, la situación se volvió muy compleja, con estimaciones poco alentadoras, pero un billete verde que comienza a ceder y el metal rojo que se recupera podrían amortiguar en algo los daños mayores, aunque los riesgos siguen latentes.

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Publimetro Chile
Por Pablo Contreras Pérez

Cuando se conoció a inicios de diciembre el negativo dato de la actividad económica de octubre – que cayó 3,4%-, analistas y hasta el Gobierno hicieron severas correcciones a la baja en materia de crecimiento para lo que quedaba de año y para 2020.

Días antes el negativo escenario estaba condimentado por un dólar que registraba registros históricos y el cobre parecía no salir de su letanía, amarrado a un acuerdo comercial entre China y EEUU que parecía estancado.

Pesimismo que compartía Alejandro Alarcón, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, con quien conversamos apenas se conoció el Imacec de octubre. “Lo que ocurrió con la crisis en terminó en datos económicos, fue lo que habíamos conversado, en una violenta desaceleración”. Sí, el panorama era sombrío, pero en los últimos días alguna luz se asomó al final del túnel.

$753

fue el cierre del dólar el viernes pasado, lejos del máximo histórico de $829 que alcanzó el 28 de noviembre, mientras que antes de la crisis se cotizaba en $712

Junto con la disminución en la violencia, un comercio que comienza a normalizar su funcionamiento, el billete verde y el metal rojo comenzaron a dar señales necesarias para aminorar ese pesimismo que permió a diferentes sectores.

De esta manera de alcanzar los $829, el dólar cerró el viernes más cerca de los $750, retrocediendo $76. En tanto, el cobre volvió a situarse más cerca de los US$3 la libra.

Si bien afirma que aún el fantasma de la recesión está presente, el economista destaca que “en los últimos días nuevas noticias del sector financiero. Se logró la estabilización en la caída del tipo de cambio”.

Añade que esto es importante porque “con esto las expectativas de inflación tienden a mitigarse”, por lo que se apaciguan los temores por un costo de la vida más elevado. Coincide César Valencia, analista económico de Alpari, el que recuerda que “la mayoría de los productos que consumimos son importados, por lo tanto, ahí veríamos un impacto directo en el bolsillo de las personas”.

Por su parte, un cobre a mayor precio colabora a las exigidas arcas fiscales en medio de las crecientes demandas surgidas del estallido. “Hacienda contaría con mayores ingresos para financiar la agenda social que se está debatiendo en el Congreso y así tendrían que recurrir a un menor endeudamiento externo”.

Sin apresurarse con el optimismo

Sí, esta ecuación es positiva, pero es apenas un paliativo y no una solución concreta. Las expectativas de un desempleo sobre 10% no han cambiado y los despidos por necesidades de la empresa desde el inicio de la crisis y hasta la quincena de diciembre, ya superaban los 111 mil, según la Dirección del Trabajo.

“Yo creo que si las cifras (de crecimiento) de diciembre, de ser muy malas, no nos salvamos de la recesión”, advierte Alarcón, esto debido a que la mala racha se contagiaría hasta los tres primeros meses de 2020. Y la regla indica que con dos trimestres consecutivos con números rojos, se cae en esa condición.

US$2,79

por libra alcanzó el cobre el viernes. El 18 de octubre su valor era de US$2,61

Una opinión similar expresa Valencia, quien señala que “la recuperación de la actividad total, está sujeta a la evolución de la inversión y es ese componente el que se vería fuertemente impactado en 2020 pasando de un estimado de 4% a un -4%”, es decir, se sigue dependiendo fuertemente de que las empresas quieran poner su dinero en el país.

Así, añade que “el único escenario para que esto ocurra es que el cobre supere largamente los US$3 y a nivel interno se solucionen todos los problemas, escenario que en el corto y mediano plazo no parece tan factible”.

Por lo pronto, el llamado “sueldo de Chile”, sigue dependiendo de los vaivenes de la guerra comercial. “Como el próximo año es de elecciones en EEUU, se espera que Donald Trump pueda bajar la presión arancelaria contra China para no afectar el crecimiento de la economía americana”, de esta manera el gigante asiático “debería disminuir su desaceleración económica por estas mejores expectativas de acuerdo”, explica Valencia.

Y pensando que es nuestro principal socio comercial y comprador de cobre, este “en el mejor de los casos el cobre podría alcanzar US$3”, aunque aclara que podría mantenerse “más probablemente operando en un rango entre US$3-US$2,6”.

¿Suspender la intervención?

Con el dólar ya lejos del récord alcanzado, la duda es si el Banco Central debiera seguir con su plan de intervención anunciado el 28 de noviembre. Hasta la semana pasada ya había inyectado US$6 mil millones de los US$20 mil millones comprometidos y ya en su calendario para las próximas semanas tiene un contemplado una disminución en el ritmo de su acción en el mercado cambiario, es decir, venderá menos dólares.

¿El plan ya cumplió su objetivo? “Lo que pasa es que el Banco Central se comprometió con un programa de aquí a mayo y lo que hace es monitorear el estado de estabilidad a la que ha llegado la moneda”, dice Alarcón y apunta a que los agentes del mercado ya tienen asumido el plan del ente emisor.

En tanto, Valencia advierte que los riesgos para que el dólar vuelva a subir aún se mantienen vigentes y “todo depende de cómo evolucione las reformas que se están llevando a cabo y especialmente el tema de la nueva Constitución”, por lo que opina que el organismo “debería mantener el programa de venta de dólares por un tiempo más”.

Y es que el analista advierte que “en el caso de que el Central terminara su programa anticipadamente dejaría al dólar desprotegido ante ataques especulativos”.

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