Economía

Entrar al mundo de las inversiones es más fácil de lo que se piensa

Para comenzar a entender el mundo de las inversiones, lo primero que debes conocer son los conceptos de riesgo y rentabilidad.

AgenciaUno

Hablar de inversiones parece ser algo complejo, o que requiere que seas un experto(a). Sin embargo, comenzar a invertir en activos y aspirar a obtener ganancias está al alcance de cualquiera que desee atreverse.

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En el proceso de aprender a sacarle el mayor provecho a tu dinero, un paso muy importante es aprender a invertir. Actualmente, el mercado ofrece diversos instrumentos de inversión, muchos de ellos al alcance de cualquier persona y a partir de montos pequeños.

Para comenzar a entender el mundo de las inversiones, lo primero que debes conocer son los conceptos de riesgo y rentabilidad.

El riesgo, en materia de inversiones, se define como la variabilidad que puede existir en la rentabilidad esperada de la inversión. Es decir, una inversión es más riesgosa cuanto más volátil sea. Por lo tanto, no existe inversión sin riesgo, aunque algunos productos implican más riesgo que otros.

En tanto, la rentabilidad, o rendimiento, se define como el beneficio obtenido de una inversión. En concreto, se mide como un porcentaje del monto invertido, el cual, si es positivo, se denomina ganancia, y si es negativo, será llamado pérdida.
Ahora bien, una vez decidiste invertir tu dinero, los cambios que puedan darse en el mercado tienen directa relación con el comportamiento de tus inversiones y sus resultados. Una crisis financiera, una pandemia, un atentado terrorista, un huracán, un terremoto, etc, pueden provocar cambios en la rentabilidad que esperabas obtener.

En escenarios de alta incertidumbre, como una crisis económica, la volatilidad en los mercados aumenta, lo que también eleva los niveles de riesgo de muchos instrumentos financieros. Esto no necesariamente significa que todos pierden, ya que algunos pueden lograr importantes ganancias, pero las posibilidades de dar con ellas disminuyen notablemente.

Sabiendo esto, en Sanodelucas te entregamos algunas recomendaciones para comenzar a conocer mejor el mundo de las inversiones.

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Define tu perfil de inversionista

Lo primero que debes hacer antes de aventurarte en cualquier inversión, es conocer tu perfil de inversionista. Éste dependerá de tu objetivo de inversión (ahorrar para la vejez, comprarte un vehículo, viajar, etc), el tiempo que puedes esperar antes de obtener resultados (meses, años), tu conocimiento en la materia, y cuánto estarías dispuesto a perder con tal de obtener una ganancia.

Una vez te hayas hecho estas preguntas, sabrás si tu perfil es más conservador, más arriesgado o moderado. Si tu perfil es conservador, significa que no estás dispuesto a asumir grandes pérdidas y prefieres rendimientos más bajos si pueden ser más estables en el tiempo. En cambio, si tu perfil es más arriesgado, estarías dispuesto a asumir un mayor nivel de riesgo, y por ende de pérdidas, con tal de tener la posibilidad de recibir una rentabilidad más alta. Pertenecer a este segundo grupo exige un mayor conocimiento del mercado financiero y sus instrumentos.

Finalmente, si tu perfil es moderado, estás en algún punto entre los anteriores, y en algunas ocasiones estarías dispuesto a asumir un mayor riesgo, pero en otras no.

Elige el instrumento donde te sientas más cómodo invirtiendo

El mundo de las inversiones se divide principalmente en dos tipos de instrumentos, los de Rentabilidad Fija, y los de Rentabilidad Variable.

Los instrumentos de renta fija se caracterizan porque en ellos el emisor se compromete a realizar un pago en un periodo previamente establecido. En estos casos, dado que se conoce de antemano el rendimiento de la inversión, e implica un riesgo más bajo, la ganancia tiende a ser más pequeña. Buenos ejemplos de inversiones en instrumentos de renta fija son los depósitos a plazo y algunos bonos.

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En cambio, los instrumentos de renta variable se caracterizan porque su rentabilidad es mucho más incierta, es decir, no se puede establecer ni asegurar. En este caso, existe mayor riesgo de que la inversión suba o baje producto de la incertidumbre y volatilidad del mercado. Por esta misma exposición mayor al riesgo, la ganancia de un instrumento de renta variable puede ser mucho mayor que aquella proveniente de uno de renta fija (pero también las pérdidas). Ejemplos de inversiones de renta variable son las acciones, la compra y venta de divisas, y las ligadas con precios de materias primas, tales como el cobre o el petróleo.

La elección de un instrumento de renta fija o variable dependerá directamente de tu perfil de inversión, tu conocimiento del mercado, tu autocontrol y tu disciplina financiera.

¿Cuánto puedes invertir, y cuánto estás dispuesto a perder?

Ya que invertir siempre implica un riesgo y, por ende, la posibilidad de perder dinero, es necesario que determines primero cuánto dinero puedes destinar a una inversión sin alterar tu presupuesto o descuidar el pago de tus gastos. Cuando llegues a una cifra, sepárala del resto de tus haberes. Ahora, determina cuánto estás dispuesto a perder de aquel dinero, ¿la mitad?, ¿un cuarto?, ¿todo? Esto, siempre debes considerarlo sin poner en peligro tu organización financiera.

 

Finalmente, es muy importante que cuando decidas invertir, establezcas un monto para sentirte satisfecho con tu inversión y retirarte. Esto es especialmente importante en el caso de los instrumentos de renta variable. Determina el porcentaje de ganancia que esperas obtener, así como el porcentaje de pérdida que puedes soportar.

Al cumplirse alguno, no es recomendable pensar “ahora podré ganar más”, o “tal vez pueda recuperar lo perdido”, sino que es mejor tomar tu dinero, analizar la situación, adquirir más conocimiento respecto al mercado, y volver a intentarlo cuando te sientas más preparado(a).

En Sanodelucas te sugerimos que antes de que decidas invertir tu dinero, conozcas tu perfil de inversionista, te informes acerca de los instrumentos que ofrece el mercado, revises noticias económicas y, en definitiva, conozcas la mayor cantidad de información. De esta forma, disminuirás el riesgo y te sentirás más seguro(a) a la hora de invertir.

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