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Nacional 07/07/2021

Padre enterró a una guagua porque lloraba y pataleaba: presidio perpetuo

El padre tenía a su cuidado a su hijo de un año en su casa de Lanco, en la Región de los Ríos. La sentencia en su contra fue unánime.

Por : P.P.M.

Un padre enterró a su hijo de un año de vida porque lloraba y pataleaba mucho. Debido a eso el Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia lo condenó en un fallo unánime este miércoles 7 a presidio perpetuo calificado por el delito de parricidio. El hecho ocurrió en la comuna de Lanco.

Según publicó el Poder Judicial, David Eduardo Urrea estaba con su hijo el 28 de julio de 2019. A las 15 horas el niño, nacido el 13 de julio, empezó a llorar a patalear. Ahí el padre agredió al lactante, “con extrema violencia y ánimo de mar”. Luego se lo llevó a un corral afuera de la casa y lo enterró en un corral: lo enterró y lo cubrió totalmente con tierra.

Sin embargo, el padre no lo dejó ahí. Al rato lo desenterró, lo metió de nuevo en la casa, lo puso en un sillón y lo cubrió con una frazada. Ahí lo encontró el abuelo a las 18 horas. Éste último lo llevó al Hospital de Lanco. En este lugar los médicos lo declararon fallecido aproximadamente a las 19:32 horas.

Aparte del fallo unánime, los magistrados del TOP de Valdivia también dieron su parecer sobre este caso. El juez Carlos Flores dijo que “el fundamento principal de la pena impuesta por el tribunal radica en la consideración de dos circunstancias agravantes concurrentes y ninguna  atenuante. Las dos agravantes son la alevosía. Esto es, haber obrado sobre seguro respecto de una víctima que era menor de edad, un lactante de un año. En segundo lugar, la agravante de ensañamiento: aumentar deliberadamente el mal del delito atendida la multiplicidad de lesiones que presentaba el cuerpo del menor”, dijo.

El padre también recibió la inhabilitación absoluta perpetua para cargos, oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena. Una vez ejecutoriado el fallo, el tribunal dispuso la toma de muestras biológicas para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.