Trabajar al sol y en ambientes calurosos provoca estrés térmico

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La exposición al sol y al calor en esta época debe ser una situación de cuidado si el ambiente laboral contempla labores al aire libre y se está largas jornadas bajo estas condiciones, que pueden dañar la piel y elevar la temperatura de nuestro cuerpo por sobre el nivel que necesita para funcionar con normalidad, que es en torno a los 37 grados Celsius.

Efectivamente la piel es la zona más afectada por insolaciones, quemaduras, envejecimiento prematuro, cataratas en los ojos e, incluso, desarrollo de cánceres y otros problemas cutáneos relacionados con la alta radiación ultravioleta.

Pero trabajar en condiciones de calor también puede provocar que las personas se encuentren más proclives a sufrir estados mentales de incomodidad o desagrado, que pueden terminar afectando su correcto desempeño laboral.

Inclusive, “la exposición constante a altas temperaturas puede desencadenar lo que se conoce como Estrés Térmico, que se produce cuando el cuerpo sobrepasa su temperatura promedio (36 a 38 grados) y sigue recibiendo calor en una cantidad mayor a la que puede eliminar, como lo hace normalmente”, explica la prevencionista de riesgos de Mutual de Seguridad CChC, Paula Zapapa.

Lo anterior, agrega la experta, “produce trastornos y efectos contra la salud, que pueden ir desde sarpullidos en la piel, letargo y mareos, hasta la deshidratación, fatiga excesiva, convulsiones y pérdida de la conciencia. Situaciones como las anteriores, incluso, pueden aumentar las probabilidades de ocurrencia de accidentes, sobre todo si se manipulan herramientas”.

Por esto, aunque trabajos como la construcción, la agricultura, la pesca y el transporte, entre otros, son conocidos por exponer a las personas al sol y a las altas temperaturas, Zapapa enfatiza que la preocupación debe ser general.

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