La oficina también puede ser un lugar para el ejercicio

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La mayoría de los trabajos de oficina implican estar sentado largo rato, por lo que las rodillas, espalda y otras partes del cuerpo se resienten.

La inactividad física también ayuda a que se suba de forma más rápida y fácil de peso, dependiendo de la cantidad de calorías que se consuman al día.

Marcelo Muñoz, académico de la Escuela de Salud, Deporte y Recreación de la Universidad Bernardo O’Higgins, plantea que la oficina también es un lugar en el que se pueden realizar ejercicios.

“Descubrir que en la misma oficina puede utilizarse como centro de entrenamientos requiere sólo de las ganas de realizar actividad física, y lógico, de la constancia una vez que se comience”, dice Muñoz.

 

 

Ejercicios

Por ejemplo, si es que se cansan los brazos y manos, basta una pelota de tenis para ejercitar el antebrazo. Con la mano se debe apretar y soltar. Se pueden realizar 5 sesiones de 15 repeticiones cada una.

Aunque sea difícil de creer, el académico sostiene que es posible realizar abdominales mientras se trabaja en el escritorio. Para ello, la persona debe estar sentado de forma correcta, sin encorvarse, contraer la zona abdominal en 25 repeticiones, descansando 30 segundos entre cada serie.

Si el trabajo implica andar de un piso a otro, Muñoz recomienda dejar de usar los ascensores y utilizar las escaleras, lo que no sólo es un ejercicio cardiovascular, sino que también ayuda a tonificar músculos como los glúteos.

“Comienza por reemplazar paulatinamente el uso del ascensor por las escaleras. Parte subiendo uno o dos pisos y luego utilizar el ascensor. Una vez que te sientas cómodo realizándolo, disminuye el tiempo que te demoras en hacerlo o aumenta el número de pisos que subes caminando”, agrega.

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