El largo camino hacia las llamadas "SmartCities"

Por

Arquitectura, ingeniería, sociología y economía son las disciplinas que se dan la mano en el concepto de Ciencias de la Ciudad que se ha ido instaurando paulatinamente en los diferentes países gracias a las aplicaciones de tecnología en la cotidianidad, como los teléfonos inteligentes, computadores, televisores, etc. El objetivo es bastante simple, abordar y tomar el desarrollo de las actuales ciudades para convertirlas en ciudades del futuro, basadas en la optimización de recursos y la eficiencia en numerosos y diferentes aspectos, tomando el nombre de Smart Cities.

José María de Lapuerta, catedrático español de la Universidad Politécnica de Madrid y organizador de las jornadas sobre las ciencias de la ciudad y los desafíos de la ciudad del futuro que se desarrolló recientemente explicó que “todo el mundo trabaja en las ciudades y el 60% de la población vive en ellas, y esta tendencia va en aumento, representando una actividad económica superior a la de los propios países”. Por ello, es necesario gobernarlas en busca de una mejor eficiencia energética, de tráfico, de medio ambiente, de gestión de datos, etc.

El tema relevante pasa por coordinar todos los aspectos que participan en su transformación. En este sentido, Lapuerta pide la formación de profesionales que tengan “una noción rigurosa de las ciencias de la ciudad”, dice el experto, “Smartcities y comunicación están de moda, pero no hay nadie formado en todas las áreas que implica y, por lo menos, debe haberlo para poder coordinarlo“, explica.

Si bien el concepto de moda es el de ciudad inteligente o “smart city”, el catedrático sostiene que el concepto de ciudad del futuro es más amplio, superando el ser una mera aplicación de comunicaciones y el llamado Internet de las Cosas. “Es más complejo, no solo se trata de comunicación, sino también de energía, contaminación, etc.“, explica.

 

 

En concreto

Para poder ejecutarlas, estas futuras ciudades, es necesario concretar ciertos pasos como saber a ciencia cierta el consumo energético, la conversión de los centros históricos en peatonales, revisar las calles con más o menos “tacos”, etc.

 

“El acceso a la información por parte de todos los ciudadanos, consiste en aplicar la democracia urbana a las decisiones”, explica de Lapuerta, concepto con el que los ciudadanos acceden de forma transparente a los datos y participan en la toma de decisiones de su localidad, de cierta manera tomando responsabilidad de sus acciones y del proyecto.

Si bien, aún no hay datos de cuánto mejorarían en ahorro energético y de calidad de vida estas ciudades a las actuales, ya que aún no hay datos medibles, certeros y certificados, “cualquier optimación y mejora, por pequeña que sea puede tener una gran repercusión“, sostiene el experto. “Si las ciudades se llevan más de la mitad del presupuesto de los países y si se consiguiera mejorar con estas iniciativas solamente un 10%, ya se habría conseguido una barbaridad, pues supondría el 5% del producto interior bruto”, comenta el catedrático.

Lapuerta explica que el proceso para llegar finalmente a una SmartCity real es largo y paulatino, no hay fechas, ni un inicio claro, pero sí que “el mercado va a ayudar mucho y va a ir por delante de la política, ya que lo veremos antes en las iniciativas que tengan mayor relevancia económica que en aquellas destinadas a la mejora de los ciudadanos“, cierra.

 

¿Es una buena idea caminar hacia una ciudad mega conectada, inteligente, todo controlada por diferentes tecnologías y posibilidades de optimización, o deberíamos preocuparnos de otras cosas antes? El tiempo y la tecnología lo dirán.

 

 

 

Por: R.O.P. Villanueva Ahumada.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo