Columna Fundación SOL: "Sin participación directa no hay salud para los trabajadores"

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Hace algunos días una encuesta se encargó de recordarnos que en Chile el trabajo no es fuente de satisfacción. Todo lo contrario: según los resultados, el 30% de los encuestados se declara con agotamiento laboral, mientras que el 54% está insatisfecho con su trabajo.

Pocos días antes, en la mina de Los Pelambres, por primera vez murió una mujer trabajando en actividades propias de una faena minera. La muerte de Elena Ávila nos recordó que el trabajo mata y que durante 2013 murieron 223 personas en accidentes laborales.

Es evidente que Chile tiene graves problemas en materia de salud laboral, definida por la Organización Mundial de la Salud como el “máximo bienestar posible en el trabajo, tanto en la realización del trabajo como en las consecuencias de éste, en todos los planos, físico, mental y social”.

Las declaraciones de expertos y políticos ponen énfasis en la importancia de políticas públicas de prevención y promoción del bienestar en el trabajo. Sin embargo, las señales concretas van en el sentido opuesto y ponen serias dudas sobre la real intención de mejorar la salud de los trabajadores.

Ahora, por ejemplo, se encuentra en primer trámite parlamentario una propuesta de modificación de la ley que establece el seguro obligatorio para accidentes y enfermedades laborales (ley 16.744). Muchas son las novedades propuestas por el Ejecutivo, aquí nos concentraremos en un punto: el espacio dedicado a la participación de los trabajadores en la tutela de su salud. Actualmente, la instancia principal de participación son los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad, conformados por 3 representantes de los trabajadores y 3 de la empresa, con funciones tales como vigilar el cumplimiento de las medidas e investigar las causas de accidentes y enfermedades laborales.

Entre los trabajadores es extendida una opinión negativa de los Comités por ser ineficaces o bien por responder solo a las exigencias de la empresa. Sobre este punto las propuestas no se atreven a plantear iniciativas o cambios más incisivos, dejando la situación tal cual.

La evidencia internacional afirma que una mayor participación de los trabajadores en salud y seguridad están asociadas con niveles más bajos de tasas de accidentes de trabajo y enfermedades, y niveles generales más altos de salud y seguridad.

Está claro que esta perspectiva suena ajena para una clase política que hasta ahora se ha limitado a legitimar un modelo que reduce los trabajadores a espectadores pasivos de decisiones tomadas por otros. La verdad, sin embargo, es que la satisfacción y la salud en el trabajo están ligadas estrechamente al aumento de la capacidad de los trabajadores de controlar directamente los riesgos del trabajo, a través de la presencia de sindicatos, negociación colectiva y de representaciones colectivas en los lugares de trabajo.

 

 

 

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Por Patrizio Tonelli

Investigador Fundación SOL

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